La cerveza medieval del monasterio de San Benito llega en barco por el Lérez a la Feira Franca.Paquita y José Luis, que viven en Ibiza, visitando el mercado de Pontevedra, aunque ellos comen a diario de restaurante, ya que se alojan en un hotel y no cocinan.
Paquita y José Luis, que viven en Ibiza, visitando el mercado de Pontevedra, aunque ellos comen a diario de restaurante, ya que se alojan en un hotel y no cocinan.

Las Rías Baixas, baratas a ojos de los turistas: «En el mercado hay tomates a 1,40 euros el kilo y en nuestra tierra los pagamos a 4,50»

Mientras que los hosteleros se quejan de que cada vez se gasta menos, visitantes llegados de Italia, Portugal, la península o Baleares niegan la mayor y dicen que comen a diario de restaurante porque es «más que asequible»

Paisajes del Camino Celta irlandés.La familia DeMarco, a la derecha en el mercado medieval de Corcubión el pasado julio. A la izquierda, las dos hijas, aficionadas al surf en la playa de Nemiña.
La familia DeMarco, a la derecha en el mercado medieval de Corcubión el pasado julio. A la izquierda, las dos hijas, aficionadas al surf en la playa de Nemiña.

De Massachusetts a Corcubión: «Lo nuestro con la Costa da Morte fue amor a primera vista, es salvaje y fascinante»

Cuando estaba en la universidad, Lucia Parker fue una joven peregrina en el Camino de Santiago. «En esa experiencia Galicia me cautivó. Es una alegría poder haber venido con mi familia después de tantos años», valora esta americana que elige el norte de España para veranear

Paisajes del Camino Celta irlandés.Bruno, Aida y el pequeño Leo, en el parque de O Toural de Xinzo, donde siempre vuelven en verano.
Bruno, Aida y el pequeño Leo, en el parque de O Toural de Xinzo, donde siempre vuelven en verano.

Aida y Bruno son de Barcelona, se enamoraron en Galicia y no perdonan las vacaciones en Xinzo: «La gran joya el verano gallego es la pausa, levantarte y decir: A ver qué me depara el día»

Anterior al éxito de los veranos del norte, que se consolida como refugio climático en España, es el amor de Aida y Bruno, fieles desde el entroido en el que se enamoraron a un verano que tiene más encantos que playa, mar y chiringuito