La inmigración frenó la despoblación masiva en el rural lucense durante el último lustro: «Mi familia y yo vinimos a Triacastela desde Perú»

ANDRÉS QUINTIÁN LUGO / LA VOZ

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Desde Perú. Keila León (primera por la izquierda) llegó a Triacastela en el 2024. En la actualidad, sigue residiendo en el municipio junto a su familia, que viajó a Galicia en los meses posteriores. En la imagen, posan en la parada de autobús que supone su único medio de transporte.
Desde Perú. Keila León (primera por la izquierda) llegó a Triacastela en el 2024. En la actualidad, sigue residiendo en el municipio junto a su familia, que viajó a Galicia en los meses posteriores. En la imagen, posan en la parada de autobús que supone su único medio de transporte. LAURA LEIRAS

Sin la llegada de casi 2.500 nuevos residentes extranjeros, la pérdida de población fuera de Lugo, Sarria, Guitiriz, Vilalba y Monforte habría superado los 5.000 habitantes

22 sep 2026 . Actualizado a las 21:26 h.

Durante los últimos años, el rural lucense ha vivido una situación complicada. El envejecimiento de su población y la emigración de muchos de sus habitantes a concellos más urbanos como Lugo, Monforte, Sarria, Vilalba y Guitiriz —o a otras provincias o comunidades— ha provocado un boquete enorme en los padrones municipales de los otros 47 ayuntamientos del centro y sur de Lugo.

Así lo reflejan los datos aportados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), que en los últimos cinco años muestran que esos concellos han perdido 3.093 habitantes. Además, de los 47 municipios contabilizados, tan solo siete aumentaron su población, destacando por encima del resto Outeiro de Rei y Monterroso, que sumaron 204 y 182 residentes, respectivamente. Por otro lado, fueron A Fonsagrada, Cospeito y Paradela en los que más se redujo el censo municipal, perdiendo cada uno 255, 202 y 166 vecinos, respectivamente.

No obstante, y pese a las evidentes cifras negativas, las pérdidas de población en el rural fueron amortiguadas por la llegada de miles de inmigrantes. En concreto, los concellos del centro y sur de la provincia recibieron a 2.437 extranjeros.

Concellos con más inmigración

En la mayoría de ayuntamientos el número de residentes de fuera ha ido en aumento durante el último lustro. Sin embargo, en algunos se ha hecho notar mucho más la inmigración que en otros.

Uno de los ejemplos más significativos es el de Chantada, en el que el número de inmigrantes pasó de ser de 371 en el 2021 a 695 en el 2025, casi duplicando la presencia de estos en el municipio. Todavía son más notorios los aumentos en Monterroso y en Becerreá, donde pasaron de tener 117 a 425 y de 162 a 386, respectivamente.

La inmigración también se ha hecho notar en concellos más pequeños como Triacastela, que solo contaba con ocho residentes extranjeros hace un lustro, una cifra que en la actualidad asciende a 26. Uno de ellos es Keila León, una mujer de 29 años procedente de Lima, Perú, que llegó al municipio en el 2024. «Me mudé a Triacastela el 31 de marzo, después de vivir en A Coruña un tiempo. Pasé los primeros cuatro meses sola, hasta que llegó mi marido», relata León. A su esposo le siguieron su hermana y sus hijos, que se asentaron junto a Keila de forma definitiva en el municipio, tras «un proceso duro, que afronté con la ilusión de poder traer a mi familia».

Según relata la peruana, desde que llegó a la provincia ha trabajado de todo un poco hasta encontrar un puesto fijo: «Estuve en una granja, hice de camarera, cuidé de gente mayor... Ahora mismo trabajo en una fábrica cárnica».

Si bien León y su familia aseguran estar muy a gusto en Triacastela, admiten también haberse encontrado con algunas barreras, siendo la escasez de transporte urbano en el pueblo la que más acusan. «Todavía no nos hemos podido comprar un coche, lo que nos condiciona bastante la vida. La fábrica en la que trabajo y el centro de educación de una de mis hijas están en Sarria, así que tenemos que coger un bus que solo tiene tres frecuencias», explica.

Asimismo, la mujer lamenta que su casero les haya subido el alquiler de su hogar, un inconveniente que le hace meditar si «no será mejor pagar eso por un piso en otro sitio que esté mejor comunicado».

La cercanía del rural

Pese a encontrar algunos inconvenientes durante sus dos últimos años en Triacastela, Keila León asegura que es un lugar en el que ella y su familia se sienten muy cómodos, en especial por «la tranquilidad que se respira y la cercanía con la gente».

Este trato familiar se traslada a la relación de León y su esposo con los docentes de sus hijos pequeños, que estudian en el CEIP Eduardo Cela Vila, donde un tercio del alumnado proviene del extranjero. «Los profesores siempre están pendientes de los niños. Hablamos con ellos por teléfono y también nos pasamos por allí».

Los municipios más grandes del centro y sur de la provincia ganaron 3.000 vecinos

Si bien los concellos rurales de Lugo han perdido bastante población durante los últimos cinco años, los grandes municipios de la provincia viven una casuística diferente. Todos excepto Guitiriz, en el que no solo el número de vecinos es menor al del 2021 (de 5.455 a 5.180 empadronados), sino que también tiene 74 residentes extranjeros menos que hace cinco años (de 320 a 246).

Por otro lado, Lugo es el concello con mayor aumento en su población extranjera, pasando de contar con 5.887 vecinos de fuera del país en el 2021 a 9.408 en el 2025. A diferencia de la mayoría de territorios del rural, en la capital de provincia este aumento no solo frena la caída del padrón municipal, sino que hace que aumente y que Lugo supere los 100.000 habitantes.

Prácticamente lo mismo sucede en Monforte, que en el último lustro casi duplica su población extranjera (de 1.319 a 2.447 residentes) y registra un crecimiento de 691 personas en su total de habitantes. Asimismo, Sarria también incrementa ambos indicadores, con 667 extranjeros nuevos y 469 empadronados más.

Vilalba, por su parte, vive una situación muy parecida a la de la mayoría de concellos lucenses, multiplicando el número de residentes extranjeros (de 554 a 919), pero perdiendo en total unos 154 vecinos.

El balance completo muestra que durante los últimos cinco años llegaron al centro y sur de la provincia unos 8.044 inmigrantes, aunque estos municipios solo ganaron un total de 168 nuevos habitantes.