Una lancha asume los viajes y la nave se convierte en el primer híbrido del río
29 sep 2026 . Actualizado a las 09:36 h.La falta de calado vuelve a marcar el futuro de la conexión fluvial entre A Guarda y Caminha. Durante años condicionó la navegación del último ferri del Miño y ahora está también detrás de la retirada del barco eléctrico que llegó en el 2022 para mantener el paso de peregrinos entre las dos orillas. Las numerosas averías provocadas por la escasa profundidad de la desembocadura, unidas a la falta de un pantalán adecuado en Caminha, acabaron haciendo inviable su uso para el servicio regular. Xacobeo Transfer no dejó por ello de cruzar el río.
La empresa ha recurrido a una lancha de menor calado para continuar trasladando a los caminantes entre Caminha y A Pasaxe, explica su gestor, Miguel Giráldez. El eléctrico inicia ahora una segunda vida. Sus dos motores Torqeedo han sido sustituidos por un Yamaha de gasolina de 50 caballos y un motor eléctrico HYG de 7 kilovatios. Se convierte así, según AGAN+, en el primer híbrido del Miño y cambia también de cometido: en lugar de cruzar de una orilla a otra con peregrinos, navegará aguas arriba con turistas.
La embarcación está realizando pruebas para las nuevas experiencias que la empresa quiere ofrecer entre Camposancos y Vila Nova de Cerveira y Goián. Tendrá capacidad para un máximo de once clientes y entre las actividades previstas figuran la observación de aves, el enoturismo y las salidas privadas y de empresa. Giráldez sitúa en torno a febrero el comienzo de las rutas ornitológicas.
La historia empezó cuando A Guarda y Caminha se quedaron sin su conexión regular. El Santa Rita de Cássia llevaba desde 1995 transportando vehículos y pasajeros por la boca del Miño.
La pandemia lo mantuvo parado cinco meses en el 2021. Poco después tuvo que detenerse por el deterioro del pantalán de A Pasaxe. Portos de Galicia acometió una reparación de emergencia de más de 580.000 euros, pero, cuando la infraestructura estuvo disponible, la acumulación de arena y sedimentos impedía navegar al ferri.
En ese vacío nació Xacobeo Transfer. La Xunta y la Asociación Galega de Actividades Náuticas impulsaron en el 2022 una alternativa para evitar que la ausencia del ferri cortase en el Miño el Camino Portugués de la Costa. El proyecto comenzó con embarcaciones pequeñas y aquel año incorporó el eléctrico de aluminio, con doce plazas y espacio para bicicletas y mochilas, para reforzar los cruces durante toda la jornada.
Cuatro años después, las condiciones de la desembocadura obligan a volver a una embarcación pequeña para mantenerlos. El Santa Rita tampoco regresará. Caminha confirmó este año que será desguazado. Sus planes pasan ya por una nueva embarcación de poco calado
El problema de fondo sigue pendiente. La acumulación de arena y sedimentos en la desembocadura ha reducido las posibilidades de navegación. El destino del eléctrico vuelve a ponerlo de manifiesto: el barco que debía reforzar el enlace transversal seguirá navegando por el Miño, pero lo hará con otra propulsión, otra función y otro rumbo.