Hay 177 negocios llegados de 53 lugares, de los cuales 114 son gallegos. El Concello ingresó casi 400.000 euros por las adjudicaciones. Consulta aquí el programa
26 sep 2026 . Actualizado a las 23:12 h.Aunque la fecha oficial del inicio de las fiestas es el 4 de octubre, Lugo empieza a oler a San Froilán. Las barracas, los puestos de venta y las casetas del pulpo empezaron este sábado a funcionar en el recinto ferial del Parque Rosalía de Castro, una circunstancia que, para cualquier lucense, significa que las patronales ya están en marcha. Hasta el final del mes de octubre, la urbe estará inmersa en una fiesta continua marcada por la buena gastronomía, los juegos infantiles, la música, el ruido de las tómbolas y las compras en los negocios ambulantes.
Como cada edición, la organización ha tratado de establecer unas reglas estrictas para poder montar un negocio en el recinto ferial. Este año el Concello ha permitido la instalación de 177 espacios, repartidos por zonas y calles como Rodríguez Mourelo, García Portela, Puro Cora, las cuestas del parque, Vila de Foz, la Praza de Avilés y el Pavillón dos Deportes, el conjunto de ubicaciones habitual de cada año.
De esos 177 espacios, la mayoría —90— son puestos de venta de artículos diversos, bisutería y artesanía. Otros 62 corresponden a atracciones de ocio propiamente dichas: carruseles infantiles, combinaciones de carrusel y espectáculo, puestos de habilidad y de azar, además de una gran noria y un circuito de karts. Los 25 restantes son puestos de hostelería y degustación, entre churrerías, mesones, foodtrucks y puestos de garrapiñadas.
Por procedencia, apenas 20 de los 177 adjudicatarios son lucenses: catorce de la propia ciudad y otros seis de municipios de la provincia, como Chantada, Vilalba, Friol o Xermade. El resto de Galicia aporta 94 feriantes más, con A Coruña como provincia más representada (37), por delante de Pontevedra (32) y Ourense (25). En conjunto, dos de cada tres adjudicatarios con procedencia conocida —114 de los 172 que la indican— vienen de algún punto de Galicia. El tercio restante llega de fuera de la comunidad, con especial presencia de Castilla y León (León, Salamanca y Zamora) y operadores procedentes de Madrid, Asturias, el País Vasco, Cantabria, Andalucía y la Comunidad Valenciana.
Las ofertas económicas presentadas por los feriantes suman en conjunto 388.795,75 euros, con una puja media de 2.196 euros por parcela. La oferta más alta, 15.905 euros, corresponde a un carrusel-espectáculo de 24x6 metros instalado en Lonxa do Pavillón, adjudicado a una empresa de Parla (Madrid). En el extremo opuesto, la oferta más baja, de 150 euros, corresponde a un pequeño puesto de garrapiñadas en Rodríguez Mourelo.
No todas las parcelas del recinto encontraron finalmente operador en esta edición. 23 de ellas quedaron sin adjudicatario, la mayoría concentradas en la zona de Puro Cora, lo que dejará ese sector con menos oferta de la habitual.
«Creo que este ano vai haber máis xente que calquera dos pasados»
Tradicionalmente, el San Froilán siempre va de más a menos. Los primeros días, antes del pregón y del pistoletazo de salida oficial a la celebración, los vecinos van poco a poco conquistando los espacios de la fiesta. Por ejemplo, a mediodía solamente funcionaba una de las casetas del pulpo, a pesar de que ya tenían permiso para abrir. Esta era la de Javier Ferreiro. El empresario, que se encontraba por allí poniendo a punto el negocio, reconocía que «hoxe seguramente sexa dos días de menos xente para xantar», aunque ya tiene cientos de reservas para el domingo. Por eso, su perspectiva es buena. «Creo que este ano vai haber máis xente que calquera dos pasados. Escoito falar ben do cartel do programa, os dos hoteis están contentos, aquí empezamos a ver moita reserva...», opina. Él decidió abrir este sábado ya para «dar un servizo» al tener ya el okey municipal, aunque sus vecinos prefirieron esperar.
Mucho más lleno estaba a esa hora el centro histórico, con una presencia relevante de aficionados del Rácing de Ferrol que, antes del encuentro contra el Lugo, quisieron disfrutar de la gastronomía lucense a modo de previa. «La mitad de los bares están llenos de ferrolanos», bromeaba un grupo. Y no les faltaba razón.
No fue hasta la tarde noche cuando los ciudadanos de Lugo se echaron a la calle con más ganas para disfrutar de la apertura del ferial y, los más hambrientos, para probar ese primer bocado de pulpo en la caseta de Javier Ferreiro. La previsión es que el número de clientes de barracas y establecimientos hosteleros vaya cada semana a más hasta el fin de semana del 10 de octubre, en el que la urbe se llenará hasta los topes.