Un barrio entero de Vigo tomado por el Samaín

Begoña Rodríguez Sotelino
begoña r. sotelino VIGO / LA VOZ

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El Atelier de Diego Caride es uno de los negocios de O Calvario decorado con motivos de la fiesta del Samaín.
El Atelier de Diego Caride es uno de los negocios de O Calvario decorado con motivos de la fiesta del Samaín. CELE RODRIGUEZ

Calabazas decoradas, todo tipo de dulces típicos de la época y disfraces se apoderan de los negocios de O Calvario en una campaña en la que se vuelcan comerciantes, familias y escolares de Vigo

30 oct 2026 . Actualizado a las 01:14 h.

En el barrio vigués de O Calvario, el Samaín se ha colado en los escaparates de buena parte de sus comercios. No es solo una cuestión de esqueletos, telarañas, calabazas y dulces como los huesitos de santo o los buñuelos de Todos los Santos que se cruzan en el camino de color anaranjado. La campaña ha conseguido sumar a establecimientos muy distintos de uno de los barrios con más movimiento de Vigo, con una propuesta que implica también a los colegios y sus familias. Los niños preparan las calabazas en las aulas y después las llevan a las tiendas, donde quedan expuestas hasta que llega el momento de salir a buscarlas. Este viernes, la ruta de comercios de miedo pondrá a prueba cuánto puede dar de sí una tarde de compras.

La campaña deja estampas tan variadas como los propios negocios que participan. En Sergent Major, el establecimiento de moda infantil, un esqueleto recibe a los clientes y los pijamas se adaptan a la temporada. En El Atelier de Diego Caride, la decoración acompaña a una pastelería y panadería que cuida también la estética del local, tanto en Samaín como en otras fechas señaladas. Vigo Óptica se ha sumado con lentillas de Halloween con mucha vista. Son tres ejemplos de una participación que, según Clara Rodríguez, de la gerencia de la Asociación de Comerciantes y Empresarios del Calvario (Aceca), se ha extendido este año a establecimientos que antes no se implicaban tanto.

También han decorado sus escaparates la zapatería Compostela, la pastelería El Artesano, El Vestidor de Noa, el Atelier de Sandra Cal, la panadería O Millo Rebelde y otros negocios de la zona. Cada uno aporta su propia propuesta, desde la moda y el calzado hasta la repostería. La iniciativa permite que los establecimientos muestren sus productos en una época que cada vez tiene más peso en los planes familiares.

Vigo Óptica, otro de los establecimientos que participa en la campaña de los comerciantes y vecinos.
Vigo Óptica, otro de los establecimientos que participa en la campaña de los comerciantes y vecinos. cele rodriguez

Las calabazas son el centro de una actividad que nació hace unos cinco años a partir de una idea del AMPA del CEIP Valle Inclán. Los alumnos las elaboraban y las exponían en el colegio, pero después no siempre tenían claro qué hacer con ellas. La asociación propuso repartirlas por las tiendas próximas para darles una segunda función: decorar los escaparates y animar a los niños a recorrerlos. La fórmula se mantiene y ha ido incorporando a familias y escolares de otros centros.

«Lo que queremos es que la gente joven sepa lo que es el comercio de proximidad», explica Encarna Álvarez, presidenta de Aceca. La asociación, que cumple este año medio siglo de actividad, organiza la campaña con la colaboración de la Asociación de Vecinos de O Calvario y el Mercado de abastos. Los niños participan en la decoración, visitan los establecimientos y reconocen sus propias calabazas entre los escaparates. El recorrido convierte la compra cotidiana en una oportunidad para conocer los negocios que sostienen la actividad comercial del barrio.

La campaña llega en un momento significativo para el comercio local. La peatonalización de O Calvario, impulsada durante la etapa en la que Álvarez asumió la presidencia de la asociación, transformó el entorno y contribuyó a su desarrollo. La actividad de la plaza de O Calvario con sus puestos de alimentación sigue siendo otro de sus motores.

Cada día, el paseo por las calles peatonales reúne a vecinos y clientes que acuden a comprar, hacer gestiones o detenerse en alguno de los establecimientos.

Pero el paisaje comercial ha cambiado. Álvarez recuerda negocios que ya han desaparecido, como una tienda de fotografía, una cerrajería o una zapatería infantil. «Los barrios se van transformando en otras cosas, en ocio, cafeterías, peluquerías...», señala. Por eso, celebra que los locales vuelvan a abrir, aunque sea para acoger actividades distintas.

Entre los establecimientos con más trayectoria, Álvarez cita la relojería de Manuel, junto al mercado, que podría ser uno de los negocios más antiguos que continúan abiertos en el barrio y que, según recuerda, va por la tercera generación. En el otro extremo está una tienda de perfumes abierta hace apenas cuatro meses en la bulliciosa peatonal.

La asociación de comerciantes intenta contribuir a esa continuidad con actividades a lo largo del año. Además de las de Samaín, organiza yincanas en las que los niños recorren los comercios participantes para resolver preguntas y entrar en contacto con sus productos. En Navidad, la intención es recuperar el mercadillo que no se celebró el año pasado. «El objetivo es que las familias encuentren motivos para quedarse en el barrio también en las fechas de mayor consumo. «La Navidad para nosotros es muy importante», recuerda Álvarez, que sentencia: «Sin el comercio de proximidad, si desaparecemos, las ciudades pierden todo su encanto», afirma entristecida.