La cadena de restaurantes que creció con el modelo de cocina «non-stop»

Yago Gantes
Yago Gantes A CORUÑA / LA VOZ

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Atilano Sousa Santos, fundador y presidente de la cadena de restaurantes Gasthof.
Atilano Sousa Santos, fundador y presidente de la cadena de restaurantes Gasthof. MARCOS MÍGUEZ

La firma de comida rápida Gasthof lanza la marca Ruta 76 tras cumplir medio siglo de vida

20 oct 2026 . Actualizado a las 09:08 h.

El 28 de enero de 1976 no fue un día cualquiera en A Coruña. La ciudad amaneció azotada por un feroz temporal en el que las olas de Riazor rompían con fuerza contra el paseo. Eso es lo que recuerda Atilano Sousa Santos, uno de los fundadores de la cadena de restauración Gasthof, que cumplió este año medio siglo de historia. El hostelero lo recuerda bien porque ese día era la inauguración del primer restaurante de la cadena. «Las olas pegaban en los cristales que parecía que los iban a romper», recuerda Atilano. Sin embargo, este temporal actuó como un auténtico bautismo de suerte para una aventura empresarial liderada por tres hermanos. Junto a Atilano estaban Pepe y Nito, ya fallecidos. La apertura fue tan bien, que los tres entraron de lleno: «Dejamos los trabajos que teníamos. Incluso mi hermano Nito, que era camarero en un buen sitio donde ganaba mucha pasta, pero ya vimos que era imposible no volcarse», añade el hostelero.

Lo que comenzó como una apuesta por las planchas y las hamburguesas se convirtió de inmediato en un fenómeno de masas. Las colas de clientes aguardando mesa eran la estampa habitual. «Despuntar, despuntamos siempre. La gente salía del cine y ya nos avisaban. Aunque lloviera, se quedaban debajo del toldo, esperando una hora a que les quedara una mesa libre», relata Atilano. Aquella abrumadora respuesta obligó a la familia a buscar pronto nuevos espacios. Tras abrir en la coruñesa calle Federico Tapia, la cadena dio el salto a La Marina para consolidar un modelo basado en la atención rápida, la comida bien hecha y una cocina de horario ininterrumpido o non-stop. «Al año y medio ya buscamos otro local porque se nos hacía pequeño el asunto para trabajar tres hermanos juntos», explica Atilano.

Cincuenta años después de ese momento, el nombre de la marca sigue hoy grabado en el imaginario colectivo de la ciudad y parte de Galicia. Y eso que no es fácil de leer. Atilano cuenta que nació gracias a las sugerencias de un conocido de la época. «En los años setenta se llevaban en A Coruña los nombres en inglés, como Manhattan, Oxford, Cambridge... Nosotros teníamos un amigo que vivía en Alemania y le preguntamos por un nombre. Nos dijo “Gasthof”, que es una palabra compuesta: gast es cliente y hof es casa. Algo así como una casa de comidas», detalla el fundador. Pronto los coruñeses supieron pronunciarlo, pero los primeros meses de vida hasta hacían bromas: «Decían “gastare, ya te pusieron el nombre para que vengas a gastar”. Pero al final se hizo una marca fortísima».

A lo largo de cinco décadas, la cadena ha mantenido intacta una propuesta asentada en detalles irrenunciables, como la cocina abierta durante todo el día, el servicio rápido, la comida bien hecha y el pincho de cortesía con cada bebida. Todo ello a precios competitivos. Un tique medio que consigue con una carta honesta. Atilano lo tiene muy claro: «Nosotros no podemos dar en un plato combinado un solomillo de ternera gallega y subir el precio a 15 euros, no puedes. Pero dentro de lo que podemos dar, buscamos el mejor producto. Prefiero no poner un lenguado congelado que valga una porquería, pero sí servir unos jureles frescos».

Esa diversidad en la propuesta gastronómica ha convertido sus salones en un punto de encuentro intergeneracional donde conviven perfiles de todo tipo. «Tenemos productos desde para la comida de un niño de cinco o seis años, que puede ser el clásico sándwich mixto o un perrito, hasta el abuelo que te viene a tomar una merluza a la gallega», destaca Atilano.

El guiño constante a la gastronomía americana que siempre caracterizó a Gasthof se plasma ahora en su nuevo concepto: Ruta 76. Se trata de un juego de palabras que rinde homenaje a la mítica Ruta 66 estadounidense combinándola con 1976, el año en que nació la empresa familiar. Aquí, la firma ha sabido adaptarse a las nuevas dinámicas impulsando este formato para conectar con el público más joven, pero la esencia de la empresa sigue siendo la misma.

Hoy, Gasthof cuenta con una red de 11 locales repartidos entre A Coruña, Santiago de Compostela, Lalín y Oleiros, y con una plantilla compuesta por unos 150 empleados. Una fuerza laboral que tanto Atilano como el resto de la dirección de Gasthof consideran fundamental en el modelo de éxito del negocio. Y aunque también sufren la falta de profesionales en el sector, están orgullosos de que buena parte del cuadro de personal se jubila en la empresa.

Los tres hermanos Sousa Santos que fundaron Gasthof, Nito, Atilano y José, en una imagen del 2007.
Los tres hermanos Sousa Santos que fundaron Gasthof, Nito, Atilano y José, en una imagen del 2007. PATRICIA GAGO

Los fundadores. Tres de los hermanos Sousa Santos —Juan Ramón Nito, Atilano y José, de izquierda a derecha en la foto tomada en el 2007— fundaron el primer restaurante de la cadena en el año 1976. De ellos, Atilano es el único que vivo y que sigue al frente de la compañía.

Gasthof, en cifras

  • 150 empleados
  • 8,5 millones de euros de facturación
  • 11 restaurantes de la cadena