De erasmus a guía turística: la historia de una lituana que descubre Galicia en seis idiomas

Patricia Calveiro Iglesias
Patricia Calveiro SANTIAGO / LA VOZ

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Vaida Urbonaite es guía oficial de turismo de Galicia desde el 2019 y vive en el entorno del Restollal, en Santiago.
Vaida Urbonaite es guía oficial de turismo de Galicia desde el 2019 y vive en el entorno del Restollal, en Santiago.

Vaida Urbonaite vive en Santiago y lidia tanto con el perfil de visitante ruso que busca lujo como con el del alemán apresurado

17 oct 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Con la respiración entrecortada, Vaida Urbonaite cuenta cómo pasó de ser una alumna de Erasmus en Santiago a descubrir Galicia en seis idiomas a personas de distintas partes del mundo. Esta guía turística de 52 años narra su historia mientras realiza el Camino de Santiago con un grupo de alemanes del que se despidió ayer, justo antes de volver a la ruta jacobea para acompañar a unos ingleses.

Aunque nació en Lituania, su familia paterna es alemana y — tras hacer en su país natal Administración de Empresas— estudió allí Ciencias Sociales, Políticas y Economía. El último año llegó a la capital gallega dentro del programa de movilidad educativa europeo, hace ya 20 años: «Me gustó tanto Santiago que, al terminar la carrera, me volví». Aunque tenía cuatro licenciaturas, explica que aquí solo le convalidaban las Ciencias Sociales y acabó sacando provecho de su condición políglota.

«Primero trabajé en una empresa de vinos sin alcohol y empecé a dar clases particulares de idiomas. Paralelamente, me llamaron para ayudar a guías locales a traducir sus explicaciones», recuerda una mujer que, además de lituano, también habla con fluidez ruso, alemán, inglés, castellano y gallego, al tiempo que «me voy apañando también en italiano, portugués y búlgaro». Luego decidió dar el paso y se sacó el título de guía oficial de turismo de la Xunta en el 2019, además de hacer durante la pandemia el ciclo superior en Guía, Información e Asistencia Turísticas en el CIFP Manuel Antonio (Vigo).

Así es como comenzó a mostrar los encantos de Galicia, incluso del norte de España, a extranjeros de perfiles muy diversos, una actividad que compagina con un empleo como profesora de Alemán en el Chester College (Teo). «Voy alternando, porque el turismo es muy estacional», comenta Vaida, quien destaca las diferentes demandas que tienen los turistas en función de su lugar de procedencia y la necesidad de adaptarse a ellas.

«Antes apenas había peregrinos rusos porque, al ser la mayoría de ellos ortodoxos, solo hacían el Camino unos pocos aventureros. Después de la guerra, los rusoparlantes que vienen a Galicia, ya sean de Rusia o Ucrania, es gente con mucho dinero que, a pesar de las circunstancias, pueden salir de allí. Es un perfil que exige lujo: los mejores alojamientos, los mejores medios de transporte, asientos de cuero de tal o cual color... piden muchísima calidad en todo, incluso al guía, y acabamos haciendo rutas por Santiago de 6 o 7 horas, cuando con otros don de 2 o 3. Son personas cultas que hacen muchísimas preguntas y quieren conocer todo al detalle», indica.

Vaida en un recorrido por el casco histórico de Santiago, la ciudad en la que reside esta lituana.
Vaida en un recorrido por el casco histórico de Santiago, la ciudad en la que reside esta lituana.

«Entre los germanoparlantes hay muchas diferencias en función del poder adquisitivo. La gente que viene de la antigua república democrática alemana suele medir cada céntimo. Los austríacos son muchísimo más relajados y aprecian más el confort que los alemanes, que van más apresurados. Normalmente son mucho más superficiales en el conocimiento que exigen de cada lugar y el reto en este caso para el guía es ser entretenido para mantener la atención», dice por su propia experiencia. Llegan a través del Camino, de los cruceros que atracan en Galicia, en circuitos organizados o por su propia cuenta y riesgo.  

Para Vaida, lo más bonito de su trabajo es la interacción con la gente, afirma. Pone por ejemplo la experiencia que vivió la semana pasada, junto a un grupo de 15 peregrinos de una asociación de prevención del cáncer procedente de Manchester (Inglaterra): «Había entre ellos mujeres caminando después del tratamiento oncológico o de la operación, además de algunos fundadores de la asociación. Su objetivo era recaudar fondos para la causa y consiguieron 22.000 libras. Además, hubo un Día Pink. Es muy bonito formar parte de este tipo de iniciativas y tener contacto con tanta gente, cada una con su propia historia, y de alguna forma el Camino les permite quitar un poco de la carga diaria que arrastran».

«El turismo cambió mucho con la pandemia», observa Vaida, quien considera que la promoción del Camino de Santiago como un viaje «fit y de turismo barato» ha conseguido que se batan récords de peregrinos, pero «cada vez hay más turigrinos, como entre los propios guías denominamos a esos peregrinos que ni siquiera saben qué es el Camino y qué se van a encontrar en Santiago». Para ella, habría que dar un «salto de calidad» y reflexionar sobre el modelo turístico especialmente de cara al próximo año santo 2027: «Ahora tenemos una ciudad saturada por los peregrinos, en comparación al Santiago del 2023, en el que tenías una ciudad mucho más limpia y cuidada». Aunque Vaida viva directamente el turista, sostiene que «hay que cuidar su impacto».