Una estructura sobre el mar, los restos de una vieja fábrica de salazón y kilómetros de pasarelas completan el mágico rincón situado en el litoral de Castiñeiras
13 oct 2026 . Actualizado a las 14:16 h.Un nuevo columpio instalado en el litoral de Ribeira ha conseguido colarse en tiempo récord en la lista de los más buscados de Galicia. Al poder que ejercen las redes sociales se ha sumado el buen resultado de la actuación llevada a cabo en el zona, Punta do Castro, que ha sido sometida a un cambio de imagen. Además de la instalación del balancín, la intervención ha incluido la colocación de una estructura sobre el mar a modo de mirador y el acondicionamiento de los restos de una vieja fábrica de salazón. La estratégica localización, en medio de varios kilómetros de pasarelas, contribuye a convertir la zona en punto de visita obligada.
El elemento que acapara miradas e incluso provoca esperas en momentos puntuales para la fotografía o el vídeo de rigor es un columpio que permite balancearse contemplando la ría de Arousa e incluso obtener una hermosa panorámica de la isla de Sálvora. El diseño elegido consigue la integración perfecta del balancín en la vieja fábrica de salazón, de la que arranca la columna que lo sustenta, saliendo al exterior a través de una ventana.
Tanto esta estructura como el mirador sobre el mar construido a pocos metros recrean con su diseño mecanismos que se identifican visualmente con la industria salazonera que tanta repercusión tuvo en Ribeira y la comarca a mediados del siglo pasado. Los restos de la vieja factoría situada en el lugar, con una fachada que conserva coloridos mosaicos, han cobrado relevancia a través de una intervención que ha dejado al descubierto las piletas antaño usadas para la conservación del pescado, ahora dotadas de una iluminación que contribuye a realzarlas.
«Quixemos poñer en valor o patrimonio cultural e mariñeiro, e tamén destacar Punta do Castro, un enclave moi fermoso cunhas vistas espectaculares», destacó la alcaldesa de Ribeira, María Sampedro, sobre la actuación efectuada, que supuso una inversión de 136.000 euros.
Plan para un día completo
En verano, es obligatorio completar la visita a este punto con un chapuzón en la playa de O Castro-Catía, que está justo al lado. Un paraje que destaca por una arena blanca y fina que se funde con aguas especialmente cristalinas.
El resto del año, la mejor opción es hacer una parada en Punta do Castro durante un recorrido por el amplio paseo que se extiende a ambos lados del litoral. Hacia uno está la localidad pesquera de Aguiño, hasta la que es posible llegar recorriendo una senda formada en su mayor parte por pasarelas de madera.
En este trayecto se hace imprescindible adentrarse en O Carreiro, una construcción a modo de largo puente que une la costa con un conjunto de islotes mediante un accesible paseo, fantástico para disfrutar de unas vistas inmejorables de A Illa de Arousa, Ons, Sálvora y la península de O Grove.
Siguiendo hacia Aguiño e incluso dejando atrás esta villa, el paseo sigue bordeando el litoral para llegar al viejo lavadero de Penisqueira, sometido también a un proceso de recuperación, y permite atravesar las calas de Couso, salpicadas por originales formaciones rocosas.
Hacia el otro lado de Punta do Castro, el paseo lleva hacia la ciudad ribeirense, a la que se llega tras recorrer unas pasarelas construidas literalmente sobre el mar entre las playas de Ameixida, Area Secada y O Touro. Los restos de dos antiguas factorías, una fábrica de salazón y un secadero de pulpo, son paradas imprescindibles. En ambas se ha ejecutado un plan de musealización, recuperando estructuras e incluso instalando elementos diversos, como partes de la cubierta, que hacen posible imaginar la actividad que se llevaba a cabo en su interior cuando eran industrias pujantes.