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Descendientes de la diáspora en el Parlamento: «De galego imos ben»

Mario Beramendi Álvarez
maRIO BERAMENDI SANTIAGO / LA VOZ

VEN A GALICIA

Los alumnos del instituto bonaerense visitaron el Parlamento gallego, donde los recibió Miguel Santalices y el conselleiro de Cultura.
Los alumnos del instituto bonaerense visitaron el Parlamento gallego, donde los recibió Miguel Santalices y el conselleiro de Cultura. SANDRA ALONSO

La vitalidad y universalidad del idioma, además del fútbol, centraron una visita de estudiantes del instituto Santiago Apóstol de Buenos Aires

16 sep 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Nada como el fútbol para desembarazarse de las rigideces protocolarias y atraer la atención de los más jóvenes, sobre todo si son argentinos, febrilmente apasionados del deporte rey. Alumnos del instituto Santiago Apóstol, un centro educativo situado en Buenos Aires y que fue una apuesta de la Xunta en tiempos de Fraga, visitaron este martes el Parlamento de Galicia. Acompañados de sus profesores, los estudiantes, muchos descendientes de emigrantes gallegos, entraron a un hemiciclo vacío; adolescentes como los de ahora, parcos en palabras, tal vez ensimismados en su mundo tecnológico, pero sorprendidos por la belleza de Galicia, por su cultura y gastronomía y, sobre todo, por el tirón de sus verbenas. En su agenda está programado ver a la orquesta París de Noia y asistir al encuentro que hoy celebra el Dépor en Riazor. Circunstancia que aprovechó Miguel Santalices, el gran animador de la reunión de ayer, para recordarles que él era aficionado del Celta y del Madrid, pero sobre todo del equipo celeste. Tanto, que una vez en el palco de Balaídos, el presidente del Barcelona, Joan Laporta, llegó a llamarle la atención por la efusividad con la que había celebrado el gol de Iago Aspas que certificaba la derrota culé. Tiene gracia, sobre todo porque el dirigente barcelonista, que llegó a ponerse en calzoncillos en el control de un aeropuerto, no se ha distinguido por la mesura en sus apariciones públicas.

«Sinto moito o do mundial», dijo con ironía el presidente de la Cámara. Los chavales respondieron que bueno, que no pasaba nada, y que lo importante era derrotar a Inglaterra. Y que de perder, mejor con España. La herida de las Malvinas sigue supurando entre los jóvenes. Pero lo importante era otra cosa, y fue entonces cuando Santalices soltó la pregunta. «Bueno, e como vai o galego?».

«Imos bastante ben, a verdade», respondió una de las chicas con marcado acento porteño. Todos concluyeron que es más fácil hablarlo que escribirlo, pero que ahí están trabajando para lograr un buen desempeño lingüístico.

Fue el conselleiro de Cultura, José López Campos, quién preguntó a los alumnos si conocían el lugar de procedencia de sus antepasados. Uno de los jóvenes respondió rápidamente. «No meu caso son de Vilalba, pero teño tamén familia en Vigo». Otro dijo que sus descendientes venían de Ribadumia, «del mismo lugar que Feijoo», pero tanto Santalices como el conselleiro se apresuraron a corregirle y a precisar que quien era oriundo de allí era Rafael Louzán, el actual presidente de la Real Federación Española de Fútbol. En la conversación salió la visita que en su día hizo Raúl Alfonsín a Lalín, acompañado de Xosé Cuíña en un coche descapotable, según precisó Santalices.

Algunos de los alumnos aprovecharon la visita para conocer a familiares en algunas localidades, como el caso de Carballo.

«De las cuatro oleadas migratorias que tuvo argentina, las dos primeras fueron de gallegos, y eso hace ahora que a cualquier español que llega, aunque sea de otro lado, se le llama gallego», explicaba uno de los profesores del instituto.

Miguel Santalices, insistente con el idioma gallego, preguntó a los chavales qué les parecía el acento. «É bonito, verdade, din por aí que namora», les dijo a los jóvenes. Y les recordó que eso no fue así en otros tiempos, porque incluso en la televisión pública española, años atrás, salían humoristas frivolizando y ridiculizando la entonación, como si fuésemos un pueblo de atrasados y lerdos.