Las altas temperaturas alargan la temporada de chiringuitos en las Rías Baixas: «Agosto y septiembre están remontando el verano»
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Los negocios a pie de playa mantienen la actividad para mejorar la facturación de un verano que arrancó con un julio muy flojo
15 sep 2026 . Actualizado a las 09:59 h.En el ecuador de septiembre, el calor parece más propio de agosto que de la vuelta al cole. El termómetro supera los 30 grados con tanta frecuencia que los negocios a pie de playa estiran el verano hasta que las nubes vuelvan a descargar agua. Resistirán mientras el tiempo aguante para cubrir con septiembre un julio anómalo. Muchos de ellos redujeron personal y adaptaron horarios a los momentos de mayor afluencia, pero siguen al pie del cañón, en principio, hasta finales de septiembre. Rocío Masare y su marido se reparten el trabajo en los chiringuitos de Pragueira y Paxariñas, en Sanxenxo. «Siempre nos quedamos cuando hace buen tiempo porque aún hay gente, pero ha sido un inicio de verano muy flojo que fue mejorando. Ahora entre los dos podemos atenderlo, no servimos comidas, los mantenemos abiertos para dar el servicio de cafetería y coctelería», apunta esta hostelera, que estos días nota un aumento de los clientes extranjeros, sobre todo ingleses y alemanes. «Ellos sí que gastan más», subraya. Rocío ni siquiera tiene fecha para cerrar, irán viendo día a día, como también advierten muchos de sus compañeros. El de Pragueira solo abre los fines de semana, mientras en Paxariñas está a diario. «Es posible que estiremos la temporada hasta el 12 de octubre cuando se celebra la Festa do Marisco en O Grove», añade.
Muy cerca de su chiringuito, en la playa de Bascuas, Anais Polo también alarga el verano. No se fija horarios ni se estresa pensando en hasta cuando podrá estar su chiringuito abierto. Es la sexta temporada que está con su oferta saludable en el único arenal nudista de Sanxenxo. Y siempre se guio por lo que marca el cielo. «Dependo solo del tiempo, la normativa de la Xunta nos permite continuar hasta el 31 de octubre, pero para llegar con vida hasta ahí todavía tengo que valorarlo», reconoce. Los fines de semana de septiembre le recuerdan a los de agosto y quiere sacar la máxima rentabilidad después de un julio para olvidar. Para ella la temporada ha ido a arreones.
Tras una Semana Santa que hacía años que no veía, la afluencia fue bajando y el Mundial de fútbol acabó por rematar un mes «flojo». «No puse televisión y perdí pasta por un tubo, intento mantenerme firme en mi forma de pensar, pero la verdad es que fueron cuatro fines de semana perdidos porque la gente se iba en tromba de la playa», explica Polo, que espera recuperar en septiembre el bajón de julio. Y lo está haciendo. El pasado fin de semana no paró ni un segundo. Y prevé que el siguiente, con temperaturas rozando de nuevo los 30 grados, vuelva a llenarse un local a pie de playa que tiene un gasto medio por persona de entre 25 y 28 euros. «Agosto y septiembre están siendo increíbles», recalca.
Este es el primer año que la Xunta gestiona los permisos de actividad de este tipo de negocios. En Sanxenxo 14 locales a pie de playa tienen autorización para abrir hasta el 31 de octubre, aunque muchos de ellos ya han cerrado.
Adrián Castiñeiras es de los que mantiene abierto Bico Beach, en Pragueira. Lo hará hasta final de mes después de ver como otros colegas de profesión echaron el cierre cuando la última semana de agosto dejó fuertes lluvias y tormentas. Ellos confiaron a septiembre el final de un verano que arrancó con menos gasto que en temporadas anteriores. «Hemos visto gente pidiendo un agua para compartir o niños que piden la comida y los padres solo toman algo. En nuestro caso vendimos menos cócteles, pero más platos», apunta Castiñeiras. En su caso no puede decir que haya sido un mal verano y achaca esa percepción generalizada a que vienen de temporadas en las que solo han ido hacia arriba. «Año a año íbamos creciendo a buen ritmo y ahora se ha estabilizado», advierte este hostelero, que lo tiene claro: «Mientras brille el sol, ahí seguiremos porque se están haciendo cajas como las de agosto».
Al chiringuito con los apuntes
Al otro lado de la ría de Pontevedra, en Marín ya han echado el cierre buena parte de ellos. Algunos lo hacen porque ya se le acaba el contrato a sus trabajadores, mientras otros modifican los horarios en función de lo que marque el termómetro. Luis Martín y Noelia Guerner tienen 21 años y este es el segundo verano que están al frente de los chiringuitos de Mogor y Portocelo. Compaginan el trabajo con la universidad. Ambos estudian Administración y Dirección de Empresas (ADE) en Vigo y aprovechan los meses de verano para sacar un dinero extra. Así que intentan alargar la temporada es algo obligatorio para ellos. «Lo tenemos abierto porque hace buen tiempo, el año pasado cerramos ya a mediados de septiembre, pero ahora hay gente», señala Noelia, que aunque ya han empezado las clases siguen sacando tiempo para estudiar. «Cuando terminamos los exámenes, en junio, abrimos, aunque nos quedaban algunos por hacer ya empezamos a trabajar», señala.
Este lunes están cerrados, pero volverán a abrirlo mañana. Aún así, Luis no descartaba pasarse a última hora por si había gente. «Abrimos un poco a demanda, si hay gente, allí estamos», recalca Noelia. Temieron que el final lluvioso de agosto les obligase a cerrar, pero vieron como en cuestión de días regresó el verano con más fuerza. Saben que la ubicación les penaliza frente a los que están en entornos urbanos. «Para ir a Mogor o Portocelo hay que desplazarse hasta ahí y la vuelta al cole y las actividades extraescolares sacan afluencia de las playas. Estos días al salir de clase, si vemos que hace buen tiempo, abrimos», apunta esta pareja de emprendedores, que sí saben que en octubre cerrarán hasta la próxima temporada, cuando la vuelta al chiringuito coincidirá con el final de sus estudios universitarios.