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«El último atardecer de Europa», cuando Galicia es el fin del mundo

maría vila REDACCIÓN / LA VOZ

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El atardecer desde Cabo Touriñán
El atardecer desde Cabo Touriñán ANA GARCÍA

Cabo Touriñán presenciará este fenómeno hasta el próximo 19 de septiembre

16 sep 2026 . Actualizado a las 11:19 h.

Cuenta el historiador romano Lucio Aneo Floro que cuando el general romano Décimo Juno Bruto acabó de conquistar la Gallaecia —que estaba formada por Galicia y buena parte del norte de Portugal— llegó a lo que él consideraba el fin del mundo, el finis terrae. De ese mágico lugar no quiso irse hasta que vio ponerse el sol sobre el mare tenebrosum, nuestro océano Atlántico. Estos hechos tuvieron lugar en la Costa da Morte y posiblemente en el Cabo Fisterra que da nombre al concello homónimo, cuyo origen etimológico es precisamente finis terrae. Cada año, acuden a este paraje cientos de personas a dejarse embelesar por la misma puesta de sol por la que el general Décimo Juno Bruto también perdió el sentido tras tanto tiempo vagando por la Gallaecia castrexa.

Sin embargo, Cabo Fisterra no fue nunca «el fin del mundo conocido», porque ya en tiempos de los romanos el punto más occidental de la España peninsular se situaba un poco más al norte, en Cabo Touriñán. Este lugar da Costa da Morte tiene el privilegio de ser el último punto donde se pone el sol en Europa continental durante dos meses al año. El fenómeno ocurre siempre desde el 24 de marzo hasta el 23 de abril y precisamente ahora: desde el 18 de agosto hasta el próximo 19 de septiembre. Dos épocas del año en las que Galicia regresa al pasado para convertirse de nuevo en el finis terrae del que tanto hablaban los historiadores romanos.

«O descubrimento deste fenómeno foi de casualidade», relata el investigador y divulgador científico Jorge Mira (Baio, 1968) sobre cómo llegó a investigar este curioso acontecimiento. «Todo empezou coa visita dun premio Nobel a Fisterra por invitación miña». Tras pasear por la Costa da Morte, el galardonado afirmó que ni Cabo Fisterra ni Cabo Touriñán eran el punto más occidental de Europa continental porque ese título pertenece a Cabo da Roca, en Portugal, situado a 40 kilómetros de Lisboa. Aunque Mira ya era consciente de este hecho, aquella tarde, tras separarse del premio Nobel, empezó a darle vueltas a esta cuestión.

«A Terra, no seu camiño arredor do Sol, vai cambiando a súa orientación» explica Mira sobre esta particularidad de nuestro planeta que es la causante de que tengamos estaciones. «Ao mudar de orientación o sol está máis baixo sobre o horizonte durante o inverno e máis alto nos meses de verán», puntualiza Jorge Mira. Si lo viéramos desde el espacio podríamos observar cómo la frontera de sombra que separa la noche del día varía su orientación conforme a la orientación que presenta la Tierra respecto al Sol. Este cambio de orientación es el causante de que la última puesta de sol de Europa no sea todos los días en Cabo da Roca y de que vaya cambiando a lo largo de la costa europea.

A partir de ahí, Jorge calculó todos los puntos en los que se produce el último atardecer de Europa continental a lo largo del año y publicó los resultados en la revista Cartography and Geographic Information Science en el 2018.

Un reinado cambiante

A parte de Cabo Touriñán y Cabo da Roca —donde el fenómeno ocurre del 21 de febrero al 24 de marzo y del 20 de septiembre al 19 de octubre— el título de ser el último atardecer de Europa también lo tiene el Cabo San Vicente, al sur de Portugal, desde finales de octubre hasta el 21 de febrero del año siguiente. Sin embargo, por curioso que parezca, este título también lo ostentan dos lugares de Noruega durante un período corto de tiempo. Uno de ellos es Aglapsvik, cercano a Tromsø, aunque solo ocurre durante aproximadamente una semana antes de saltar a Måsøy, una localidad también situada en la costa noruega. Allí el fenómeno también dura alrededor de ocho días hasta que empieza el sol de medianoche el 11 de mayo. Se trata de un fenómeno en el que el sol no se pone durante las 24 horas del día en algunas latitudes, por lo que de nada sirve hablar del último atardecer de Europa.

A partir del solsticio de verano (21 de junio) la secuencia de dónde se produce el último atardecer avanza en sentido inverso a la primera mitad del año, acabando de nuevo en los portugueses Cabo da Roca y Cabo San Vicente. Con esta investigación Jorge Mira también descubrió una serie de curiosas coincidencias asociadas al fenómeno del último atardecer. Por ejemplo, en los días de transición entre Cabo Touriñán y Aglapsvik —el 24 de abril y el 18 de agosto— el último atardecer de Europa continental coincide en el tiempo con el de África continental, que en esa época del año se produce en Cabo Blanco (Mauritania), aunque el punto más occidental del continente africano se encuentra en el senegalés Cabo Verde. Pero la coincidencia no se termina ahí, porque el último atardecer de Europa y África también coincide con la puesta de sol en Land's End («final de la tierra» en inglés), el lugar más occidental de la isla de Inglaterra, un punto geográfico con gran carga simbólica para el pueblo británico.

Tras descubrir los misterios del atardecer, Jorge se preguntó que ocurría en la otra cara de la moneda, el amanecer. «Resulta que nas Illas Baleares teñen toda unha parafernalia turística montada arredor de considerarse ‘o primeiro amencer de España', mais isto non é sempre así», explica Mira. Mientras en verano las carreteras colapsan y los turistas se agolpan en la zona más oriental de las islas —la Punta de s'Esperó— para ver el primer amanecer de España, resulta que este título lo posee Cap de Creus (Girona) durante cuatro meses, desde el 21 de abril al 21 de agosto.