El Camino de Invierno registró casi 24.000 peregrinos en una década
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El tránsito por esta ruta jacobea que discurre por Deza crece de forma paulatina desde su oficialización, pese a carencia de albergues públicos
07 sep 2026 . Actualizado a las 10:24 h.Ante la masificación del Camino Francés y frente otros itinerarios jacobeos oficiales con un crecimiento exponencial, como el Portugués o el Portugués por la Costa, de modo más atemperado aumenta el paso de peregrinos por el de Invierno. Esta ruta cumplía hace unos días el décimo aniversario desde su oficialización por la Xunta. Gestada en su momento como alternativa a las nieves invernales en O Cebreiro, aunque tampoco se salven de ella cumbres como la de O Faro —frontera entre Chantada y Rodeiro, punto donde el recorrido recala en tierras pontevedresas—, durante esos primeros diez años alcanzó los 23.962 peregrinos de 86 nacionalidades, según los datos computados por la asociación Peregrinus Dezae, con sede en Lalín.
La creciente cifra de peregrinos que transita por esta ruta jacobea que entra en Galicia por Deza, para conectar después con el Camiño Mozárabe Sanabrés, la popularmente conocida como Vía de la Pata, se espera disparar en el 2027 por el Año Santo. Porque el año actual comenzó con números inferiores al 2025. Según la Oficina del Peregrino de Santiago en el primer semestre se sellaron 1.006 compostelas, por las 1.205 previas, es decir, hubo una caída del 16,5 %. Cabe recordar de todas formas que muchos caminantes no llegan a sellar credencial al finalizar su experiencia en la capital compostelana.
Entre las particularidades de esta ruta jacobea, que arranca en la ciudad leonesa de Ponferrada y concluye en el albergue de A Laxe en Lalín al entroncar con la Vía de la Plata, destaca el hecho de que transita por las cuatro provincias gallegas. Tiene una longitud total de 264 kilómetros que de forma habitual reparten sus caminantes en unas doce etapas, que los más expertos pueden reducir de forma significativa. Una opción escogida por quienes buscan más introspección e interés personal o espiritual frente a otros recorridos que tienen un reclamo más de índole turístico y con una mayor aglomeración de participantes.
Durante estos diez años desde la oficialización se acometieron diversos proyectos para mejorar el trazado por donde transita el Camino de Invierno, así como dotarlo de una adecuada señalización. Una ruta que no siempre contó con ese nombre, puesto que en 1999 se denominaba Camino Sur por la Ribeira Sacra y Deza, para en el 2023 rebautizarlo como Camino del Sur o Camino del Sur a Santiago. En el 2004 se optó por el nombre actual, con el que se oficializó el recorrido a mediados de agosto del 2016.
En el tramo dezano tan solo se cuenta con un albergue privado abierto, en Rodeiro, ya que uno en Lalín está provisionalmente cerrado. Se carece de ninguno público, pues el de A Laxe está a caballo entre este Camino y el Sanabrés. Hubo proyectos para crearlos tanto en Rodeiro como en Lalín, pero ambos están por el momento paralizados. Bancos para descansar y fuentes también se echan en falta.
De camisetas conmemorativas a una credencial para festejar la efemérides
Al calor de esta ruta jacobea surgieron distintas asociaciones locales para su puesta en valor, activar iniciativas de divulgación y protección de este patrimonio. Bajo el paraguas de la federación gallega que las aglutina se sentaban a finales de julio una serie de acciones para conmemorar la primera década del Camino de Invierno. Entre esas iniciativas destacó la elaboración de una credencial específica que refleje la efemérides, de la que este año se distribuyen en torno a 1.500 desde la asociación Peregrinus Dezae en Lalín. La contraportada está dedicada en exclusiva a este recorrido de peregrinación.
Otra propuesta ya desarrollada supuso la edición de camisetas con elementos del Camino de Invierno. En la agenda figuran además la publicación de cuadernos dedicados a la riqueza natural, centrándose en especies de árboles y plantas, presentes en el trazado. Destaca además entre los proyectos uno financiado a través del programa O Teu Xacobeo, para atraer a potenciales inversores en emprendimiento, con visitas previas a inmuebles, negocios y otros activos de la ruta.
En noviembre se prevé organizar un congreso, con mesas de trabajo en Santiago, así como otros lugares de Galicia, para analizar desde distintas perspectivas el pasado, presente y futuro de este Camino. Todo ello para mantener el impulso en su conocimiento, con el objetivo de seguir mejorando los servicios y que los peregrinos se decanten más por esta opción.
El espíritu de hospitalidad de Maribel e Iñaki
En la aldea dezana de A Eirexe, con 69 kilómetros aún para llegar a Santiago, encontramos uno de esos ejemplos de hospitalidad, de los que siempre hay en las rutas jacobeas. Desde hace más de dos años Maribel Porto e Iñaki Azpitarte decidieron que el comedor del bajo de su vivienda estuviese siempre abierto a cualquier peregrino que lo necesite. Hay máquina expendedora de bebidas, mesa y sillas para descansar o comer algo antes de continuar la caminata. Incluso libro de firmas y un sello propio para la credencial. foto m. s.
Demandan un ramal para evitar la cima del Faro
En distintas rutas jacobeas se cuenta con ramales o pasos alternativos en determinados puntos por circunstancias diversas. Los trazados suelen estar «vivos», con ajustes puntuales como el que asociaciones vecinales de Chantada (Lugo) plantearon recientemente para evitar la cima del monte Faro. Demandan que la Xunta reconozca un ramal alternativo en el acceso a tierras de Deza y evitar la subida hasta los 1.183 metros de la cumbre. En concreto a través del Val de Navego y entrar en Rodeiro junto a los petroglifos del Alto do Faro.