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Manu Baqueiro, actor: «He llegado a nadar con los arroaces»

Leticia Castro O GROVE / LA VOZ

VEN A GALICIA

El actor Manu Baqueiro en la playa de As Pipas (O Grove).
El actor Manu Baqueiro en la playa de As Pipas (O Grove). MARTINA MISER

O Grove, donde su familia adquirió una casa hace años, es para el actor sinónimo de tranquilidad, de encuentro con buenos amigos y de veraneo con mayúsculas

31 ago 2026 . Actualizado a las 21:22 h.

Le encanta estar cerca del mar. Por eso, en cuanto sus obligaciones se lo permiten, da un salto a Tarifa o a Galicia, un lugar en el que, además de vínculos familiares, tiene una buena pandilla de amigos para exprimir el verano. Para Manu Baqueiro (Madrid, 1978), este año ha sido intenso en lo laboral. Inmerso en la segunda temporada de ¿A qué estás esperando?, que emite Antena 3, y saboreando el éxito de Perdiendo el juicio en Netflix, el actor tuvo tiempo de pisar tierras gallegas antes incluso del verano, mientras rodaba con la productora Portocabo la serie Ágata y Lola. Le apetecía mucho trabajar en Vigo, dice sentado sobre las rocas de la playa de As Pipas, aunque sus lugares favoritos de la comunidad son O Grove y Malpica de Bergantiños, en los que suele pasar su tiempo de vacaciones. Se avecina un tiempo interesante, con el estreno de la serie policíaca Rojo sobre blanco (TVE) a las puertas, que afronta con las pilas cargadas tras una desconexión bien merecida en Reboredo, donde su familia veranea desde hace décadas.

—¿Por qué Reboredo como sede de las vacaciones?

—Fácil. Tenemos casa familiar aquí, al lado de la playa. Mi madre y sus hermanas empezaron a veranear en esta zona hace treinta o cuarenta años. La cosa se fue estabilizando y pillamos una casa, y en verano es el lugar de unión de la familia a lo grande, tíos, primos, hermanos… Nos llegamos a juntar veinte personas a veces. Te diría que es un lugar muy especial. De este sitio ya tengo recuerdos de venir con mi padre de pequeño, aunque quizás nos movíamos más por la zona de Raxó. Cuando pasas de A Lanzada hacia aquí ya ves que esto es algo muy diferente, un sitio muy tranquilo, y las aguas son increíbles. Además, hice buenos amigos.

—La compañía también cuenta.

—Si, claro. Tengo muy buena relación con Javi [Olleros] y Amaranta [Rodríguez], del Culler de Pau. Luego también me junto con Jabois, que anda por aquí veraneando, con Javi Veiga y con Marta Hazas… Tenemos una pandilla muy heterogénea y muy divertida. Pero más allá de los planes que podamos hacer, como conciertos en el Náutico de San Vicente, por ejemplo, yo el tiempo que paso aquí lo asocio a tranquilidad. Paseos con mi pareja, kitesurf… Esto es sinónimo de desconexión.

—¿Cuáles son sus rutinas veraniegas?

—Todos los días, a las ocho de la mañana, cojo la tabla de paddle, porque a esa hora el mar suele estar como un plato. Me voy hasta las bateas, y si ocurre el milagro, como hace unos días, incluso nado con los arroaces. Es mi momento de paz interior. Luego ya paseo, playa y algo de deporte, además de frecuentar estos chiringuitos de la zona, como el de Francisco, ahí arriba, o el de A Tomadiña, para tomarme un churrasco y unas sardinas. Son cosas que me hacen muy feliz. De vez en cuando también hay que ir a Culler de Pau, claro. Pero la realidad es que vengo a cargar pilas y a estar con la familia.

—Como concursante de «Masterchef» le dará a la gastronomía.

—Es que esto es un campamento base brutal. Puedes desplazarte a muchos sitios, a Cambados, a Foxos… Intento sacar siempre dos o tres semanas para venir. O Grove como destino me parece imbatible. De eso sabe mucho Javi, que es un gran embajador de la zona. Yo pasé gran parte de mi infancia en Costa da Morte, porque veraneábamos en Malpica siempre, así que ahora las vacaciones las reparto. El mar me tira mucho. Vivo en Madrid por trabajo, si no estaría en Galicia, aunque ahora se produce mucho aquí. Es una gozada, y esto, un paraíso. Además, las centolas y las nécoras son impagables.