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Telmo Martín, alcalde de Sanxenxo : «Tengo el síndrome ese del trabajo»

Marcos Gago Otero
Marcos Gago SANXENXO/ LA VOZ

VEN A GALICIA

Telmo Martín escogió para esta entrevista el principio de una ruta de interior, al inicio de la pasarela de madera que abre la ruta en el lugar de Bordóns.
Telmo Martín escogió para esta entrevista el principio de una ruta de interior, al inicio de la pasarela de madera que abre la ruta en el lugar de Bordóns. CAPOTILLO

La capital turística de las Rías Baixas se ha transformado por completo con las ideas y el ritmo de obras que le aplica a un alcalde al que paran hasta en Venecia

25 ago 2026 . Actualizado a las 13:48 h.

Telmo Martín (Meaño, 1958) no para casi nunca y en verano menos todavía. Llega incluso a acompañar a la Policía Local en sus rondas nocturnas.

—La mitad del país está de vacaciones, ¿y el alcalde de Sanxenxo se coge días en verano?

—Este alcalde tiene la responsabilidad de que en un concello turístico como este no se puede ir de vacaciones en verano.

—¿Entonces cuándo las coge?

—No suelo hacerlo. En invierno me gusta salir un poco en algún puente largo, pero soy más bien de vacaciones de ciudad.

—¿Por qué?

—Siempre aprendo un poco más Tenemos tan buena naturaleza en Galicia que no me hace falta ir a otros países para verla. Naturaleza como la de Galicia no la hay en ningún lado y cuando vas a una ciudad aprendes cosas.

—Teniendo 18 playas de bandera azul, ¿por qué nos convoca para esta entrevista en el interior?

—Sanxenxo son 43 kilómetros cuadrados y la gran desconocida es la campiña y las rutas de senderismo. Hay que potenciar el turismo de paisaje. Usted sube al Con da Ventureira, mira esas vistas y eso es espectacular.

—¿Fue este año a la playa?

—No, soy más de monte.

—Sanxenxo tiene 9 rutas, ¿las ha hecho todas?

—No, pero me gustaría. Me quedan algunas pendientes sobre todo de las de la costa.

—Atrévase a mojarse. De las 18 playas bandera azul, escoja dos.

—Paxariñas es una playa muy recogida para un turismo familiar o incluso para enamorados. Es una playa que parece que es tuya. Y Canelas porque es donde aprendió a nadar y andar mi hija y le tengo mucho cariño.

—¿Llevará a la nieta también?

—Sí, pero nació en Australia y posiblemente le va a gustar más Silgar, porque donde vive es de un mar con muchas olas y yo quiero que disfrute primero de una más tranquila aquí.

—¿Y a qué playa iba de pequeño?

—A Lanzada, a la parte de O Grove. Los que vivíamos en Meaño y en Barrantes íbamos al Sanatorio en un bus que nos llevaba, sobre todo sábados y domingos. De aquella por la semana tenías que estudiar y por la tarde ayudar a los abuelos en casa.

—¿Qué se quedó en la nostalgia de aquellos años?

—Cuando éramos niños de 12, 13 o 14 años, estabas con los amigos y ya solo con un palo jugábamos y disfrutábamos. Éramos súper felices. No teníamos móviles ni nos hacían falta. Ahora estamos perdiendo el concepto del ser humano de disfrutar de la naturaleza y con las cosas que no tiene que fabricar nadie.

—¿Consigue desconectar un día?

—Tengo un equipo muy bueno y es la envidia de muchos. Hacemos una piña muy eficiente y eso me lleva a disfrutar del trabajo. A mi no me asusta el trabajo.

—¿No se le queja la familia?

—Es el precio que tienen que pagar por dedicarme a la política. Ya sabemos que es así y no tengo ningún problema familiar por trabajar muchas horas. Cuando puedo procuro relajarme y poco y salir a un restaurante y ver cómo está el ambiente, pero tengo el síndrome ese del trabajo.

—¿Consigue apagar el móvil?

—Cuando me tengo que concentrar en temas serios lo apago.

—Así no se desconecta.

—Una vez de vacaciones en Venecia me encontré con una señora de aquí que me reconoció y me explicó que tenía un problema con un poste de la luz. El marido le dijo que me dejase y yo le dije que no, que hablase, que yo soy alcalde 24 horas.

—¿Por eso hace ronda de noche?

—El salir durante la movida permite dar el mensaje a la gente con la que trabajas, Los motivas. Y le mandas un mensaje muy importante a los vecinos: que estás pendiente de ellos. Cuando voy de noche en el coche de la Policía estoy escuchando las llamadas que se reciben y aprendo muchas cosas para las decisiones que hay que tomar.