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De Massachusetts a Corcubión: «Lo nuestro con la Costa da Morte fue amor a primera vista, es salvaje y fascinante»

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La familia DeMarco, a la derecha en el mercado medieval de Corcubión el pasado julio. A la izquierda, las dos hijas, aficionadas al surf en la playa de Nemiña.
La familia DeMarco, a la derecha en el mercado medieval de Corcubión el pasado julio. A la izquierda, las dos hijas, aficionadas al surf en la playa de Nemiña.

Cuando estaba en la universidad, Lucia Parker fue una joven peregrina en el Camino de Santiago. «En esa experiencia Galicia me cautivó. Es una alegría poder haber venido con mi familia después de tantos años», valora esta americana que elige el norte de España para veranear

24 ago 2026 . Actualizado a las 15:09 h.

En pleno julio volvió al Medievo durante dos días en la Costa da Morte una familia de Massachusetts. Los DeMarco Parker estrenaron vacaciones en Corcubión el verano pasado y se enamoraron a primera vista del lugar donde se acaba la tierra y nunca el mar. De este lugar les atrapó, cuentan, el temperamento de su gente y la fuerza del Atlántico en playas no tan concurridas como las de su lugar de residencia habitual.

Lucia Parker, de 39 años; su marido, Michael DeMarco (42) y sus hijas, Margaret y Susanna, de 7 y 5 años, han vuelto a escoger, este año por segunda vez, la costa que ha inspirado la colaboración de la firma Loewe con redeiras para una de sus colecciones de bolsos. La culpa fue, sobre todo, de las olas de la Costa da Morte. Y la afición al surf uno de los motivos por los que esta familia de Newburyport, ciudad del condado de Essex, en Massachusetts, se decidió a pasar cuatro semanas largas en Corcubión. En Newburyport, explican, hay playas y tienen olas, pero no tienen la fuerza de las de Nemiña, una de sus favoritas de la zona para el surf.

«Vinimos por primera vez en julio del 2025 a la Costa da Morte y nos enamoramos a primera vista», confiesa Lucia a unos días de su viaje de regreso a Massachusetts, el 25 de julio. El paisaje de la zona, su gente, las fiestas y los festivales, así como la gastronomía y las playas, los llevaron a repetir y consolidar su elección. «Hemos pasado en Corcubión dos veranos y esperamos volver. Vamos a tener un tercer hijo en enero y nos encantaría regresar con toda la familia», anticipa.

Pero Galicia tiene ya una década de historia en la vida de Lucia, que no es para esta norteamericana una novedad total. Cuando estaba en la universidad, Lucia fue peregrina en el Camino de Santiago. «Y fue por esa experiencia por la que Galicia me cautivó. Es una alegría poder haber venido con mi familia después de tantos años», valora.

La familia DeMarco alquiló una casa para disfrutar sus vacaciones con ese lujo hoy casi inaccesible que es vivir con la puerta abierta. «Nuestra casera es encantadora. Siento que nos trata como si fuera una abuela o una tía, como familia... La experiencia con la gente de la Costa da Morte es maravillosa —recalca Lucia—. Son muy amables y es un lugar encantador. Un lugar remoto y hermoso».

El mar de esta costa de naufragios y leyendas que aún mantiene los oficios del mar es el gran protagonista en la elección del destino de verano de esta familia: «¡Aquí el mar está por todas partes! Nos sentimos como si nos hubieran invitado a un lugar secreto y maravilloso. La gente, las playas, el senderismo, los mariscos... Todo es para agradecer».

Su fin de fiesta este año fue el mercado medieval de Corcubión. «¡Nos encantó a todos! La hermana de nuestra casera, María Luisa, confeccionó a mano los trajes que llevaron nuestras hijas. A las niñas les gustó especialmente ver la recreación histórica y toda la decoración medieval por el pueblo», comenta Lucia. El encaixe de Camariñas lo descubrirán la próxima vez...

TOP 5 de playas favoritas

Aunque les quedan arenales por conocer, muy difícil lo tienen ya para elegir la playa de la Costa da Morte que más les gusta. «Nemiña para hacer surf», se moja Lucia, que suma al palmarés del litoral con mar para evadirse y puestas de sol de enmarcar otras playas como Rostro, Arnela, Estorde y Carnota.

Pero a Corcubión llegaron, en sentido amplio, por Compostela. Lucia hizo camino al andar hacia Santiago en el «lejano» 2007. Sus pies partieron aquel año de Saint-Jean-Pied-de-Port y llegaron a Compostela siguiendo las flechas del Camino Francés. «Fue una etapa difícil de mi vida y viví el Camino como un viaje de profundo duelo y de gran belleza —comparte esta profesional del márketing—. Ser capaz de completar el Camino me dio esperanza para la siguiente etapa de mi vida. Y esa sensación me ha acompañado durante casi 20 años».

Allí donde viven no hay ruta jacobea, sí American Pilgrims on the Camino, asociación con casi 60 delegaciones que organiza marchas y emite credenciales oficiales autorizadas por la Oficina del Peregrino de Santiago, y también costa que se cuenta entre los longsellers del turismo en EE.UU. «La costa de Massachusetts es preciosa, pero está mucho más urbanizada y concurrida que la gallega», dice Lucia.

¿California o «Galifornia»? «¡Me quedo con ‘‘Galifornia’’! California también tiene una belleza natural impresionante, por supuesto, pero las aguas cristalinas, los acantilados y los parajes vírgenes le dan a Galicia una belleza salvaje y remota que me resulta especialmente fascinante», justifica quien considera que la Costa de la Morte, lugar en el que rueda película la actriz Neus Asensi y que eligen para desconectar famosos como El Gran Wyoming, Boris Izaguirre o los hermanos Mario y Óscar Casas, es, en verano, «la costa de la vida».

TURISMO EN AUMENTO

Aunque Portugal encabeza el ránking de los que más nos visitan, los viajeros de Estados Unidos han ido en aumento y han supuesto este año el 6,8 % del total de visitantes en Galicia que proceden de países extranjeros, según los datos que aporta Turismo de Galicia, que indican que desde enero hasta junio del 2026 Galicia recibió 771.600 turistas de otros países, lo que representa el 1,7 % del total de turismo extranjero que recibió España en ese período. La cifra respalda esa calidad de «lugar remoto» que menciona Lucia Parker.

Pero la popularidad crece. Amodo! La Costa da Morte vive un bum como destino turístico. «En el verano atlántico se nota que la costa es de los veraneantes, pero ‘‘tamén da xente do mar’’», dice Enrique Rey, autor de la crónica Melón con jamón, que invita a valorar «los usos tradicionales de la costa gallega, desde la carpintería de ribera hasta las embarcaciones pensadas para zarpar desde la playa». «Que las delegaciones de costas no se limiten a poner paseos marítimos con farolas —insta Rey—. Hay que mantener los usos tradicionales, evitando la homogenización de la costa a golpe de hormigón». Que el prestigio del verano del norte se mantenga depende en buena medida de ese respeto al xeito de su singularidad.