De la más larga a la más divertida: las diez playas gallegas que tienes que pisar este verano
VEN A GALICIA
La costa gallega, la más extensa de España, cuenta con opciones veraniegas para todos lo gustos. Para los amantes del deporte, para ir en familia, para tomar algo... ¡Hay para todos!
13 ago 2026 . Actualizado a las 18:42 h.En cuestión de veraneo, cada uno tiene sus costumbres playeras y su arenal favorito, pero los más de mil kilómetros de litoral gallego cuentan con propuestas para todos. Para los días más tórridos y para los ventosos, para aprender a nadar o para darse un chute de adrenalina surfeando olas imposibles, para los que quieren hacer de todo menos sentarse en la tumbona y para los que no renuncia a una siesta, para pasear, zambullirse, rejalarse,... Busques lo que busques, lo encontrarás en una playa gallega.
para ir de pícnic
Praia Xardín, en Boiro
Como su propio nombre indica, el entorno que lo rodea es uno de los principales atractivos de este enclave costero. Un auténtico vergel en el que comer, merendar o simplemente descansar con vistas al mar hace frontera con esta playa semiurbana. Aunque esta zona verde está equipada para organizar un buen pícnic, con bancos y zonas de merendero, lo de plantar la toalla o un mantel en la hierba nunca falla. Esto lo hace un espacio perfecto también para las familias, donde los niños pueden correr, jugar o leer un libro. Además, está plagada de árboles y, por tanto, sombra para los que no quieren renunciar a la clásica siesta vacacional.
para disfrutar de los chiringuitos
A Barrosa, en O Grove
Una opción para ampliar el ocio estival más allá de la playa en una de las zonas más populares de las Rías Baixas. La mayoría de servicios se sitúan en la primera parte del arenal, donde es posible desde alquilar tumbonas y sombrillas hasta comer o tomar algo en los locales de restauración a pie de playa. Eso sí, si por algo es famoso A Barrosa es por contar con uno de los locales más relevantes de toda Galicia: el Náutico de San Vicente. Un auténtico templo de la música en directo a las puertas del océano. En sus más de tres decenios de historia, por las tablas de su escenario han pasado artistas como Leiva, Coque Malla, Iván Ferreiro o Guitarricadelafuente.
La más larga
Carnota
Sin duda, el mejor arenal para echar una caminata. Para ser exactos, la caminata más larga que se puede echar en una playa gallega ya que, con sus casi siete kilómetros de longitud, es la más extensa de la comunidad. Se encuentra en la parroquia de Santa Comba, abarcando desde Lira hasta Caldebarcos, y ha podido conservarse en un estado prácticamente virgen, con arena blanca y fina y aguas cristalinas. Cuenta con varios accesos para entrar, aunque el más popular es Boca de Rio, que conduce al corazón del arenal. Una playa perfecta para perderse y no encontrarse en un entorno de postal con el monte Pindo de fondo. Recorrerla entera, de punta a punta ida y vuelta, casi convalida una etapa del Camino de Santiago.
La más divertida
Baltar, en Sanxenxo
Esta playa está junto al puerto de Portonovo, en Sanxenxo, y en ella las opciones de ocio van mucho más allá de la tumbona y la sombrilla. Empezando por el agua, donde la diversión no se limita a un chapuzón y cuenta con un parque acuático hinchable de unos 1.750 metros cuadrados con toboganes gigantes, retos de equilibrio, plataformas de salto y obstáculos flotantes. Y el ritmo no para en la arena, donde el deporte es el protagonista. Cuenta con una pista de fútbol playa, aunque el voleibol es el actor principal, con instalaciones fijas, torneos federados que se organizan con frecuencia, circuitos de verano y pistas para jugar al aire libre.
para ir con mascotas
Punta Corveira, en Barreiros
Cada vez son más los que no quieren que su perro se quede en casa en los días de calor y la costa gallega también tiene opciones para ellos. Una de las más famosas es este arenal de la Mariña lucense, situado en el extremo oriental de la playa de Lóngara, delimitada por el arroyo de Sarxendez y las rocas de Punta Corveira, se ha convertido en un auténtico paraíso para las mascotas. El Concello de Barreiros fue pionero en la materia y, desde hace años, aquí estos acompañantes son más que bienvenidos. Pueden entrar sin correa de forma ilimitada durante los 365 días del año —excepto si son razas potencialmente peligrosas— y tienen hasta una ducha exclusiva.
para bañarse tranquilo
Coroso, en Ribeira
Con su recién recuperada bandera azul y un nuevo chiringuito en primera línea, esta es la playa urbana más popular de la localidad. Especialmente atractiva entre las familias por su arena blanca y fina y sus aguas mansas sin apenas oleaje. Generaciones enteras de vecinos de Barbanza han aprendido a nadar en esta costa, que evoca a una piscina de agua salada. Además, otro de sus reclamos es la posibilidad de dar una caminata por sus alrededores. El arenal abarca desde el puerto náutico hasta la punta de Coroso y está rodeado por un paseo marítimo con vistas a Ribeira, la Isla de Rúa y el tramo final de la Ría de Arousa.
La más recogida
Perbes, en Miño
En la frontera entre las localidades coruñesas de Miño y Pontedeume, el tránsito de visitantes en este arenal comienza casi en primavera y se extiende hasta prácticamente el otoño. ¿La razón? Su medio kilómetro de extensión presenta un microclima propio que varía según la zona en la que se plante la sombrilla. La pared del fondo justo debajo del restaurante Miramar presenta la zona más resguardada, donde hace calor incluso en días más ventosos; en el otro extremo, junto al restaurante Savi, está la parte más fresca, ideal para jornadas de bochorno. Su escaso oleaje la hace también perfecta para darse un chapuzón tranquilo.
Para los amantes de la aventura
Ézaro, en Dumbría
Un remanso de paz par descansar después de un día de aventuras en la Costa da Morte. Visitar la famosa cascada del río Xallas es parada obligatoria y tocar el agua de su desembocadura a bordo de un kayak ofrece una perspectiva única. Impresionante es también la visión desde el mirador del Ézaro, un balcón natural con el cabo Fisterra al fondo. Y para completar el plan de aventuras es posible realizar una de las múltiples rutas de senderismo que recorren el monte Pindo. ¿Y para descansar después de este trote? Qué mejor opción para terminar la visita que darse un chapuzón y tomar el sol. Cuenta con un merendero en las inmediaciones y está a aproximadamente un kilómetro de la cascada.
para hacer surf
Pantín, en Valdoviño
Aunque las opciones que ofrece la costa gallega para los amantes del surf son casi infinitas, este es el templo por excelencia para los que la recorren a diario buscando olas. De sobra conocida por los asiduos a este deporte por el ambiente surfero que reina en cada metro cuadrado, es famosa —en el mundillo y fuera de él— por el Pantín Classic. Este campeonato es la única prueba clasificatoria del circuito mundial de surf que se celebra en España y congrega, a finales de agosto en el kilómetro de longitud de este arenal, a surfistas de todo el mundo. Pero la actividad en la conocida como «la fábrica de olas» no se limita ni a agosto ni al período estival, ya que más de media docena de entidades organizan clases y campamentos durante todo el año.
La mejor valorada de toda la ría de Pontevedra por Google 2023
Bascuas, en Sanxenxo
Como quien no quiere la cosa, esta localización se convirtió en la reina de Google. Se encuentra entre las playas de Montalvo y Pragueira y, en el verano del 2023, resultó ser uno de los rincones de la costa de esta localidad pontevedresa al que los usuarios otorgaron una puntuación más alta —4,7 de un total de cinco—, destacando sus aguas cristalinas, su arena fina y un chiringuito con terraza y vistas al mar. Una de las principales peculiaridades que hace singular este arenal es que es que en él se practica el nudismo desde hace más de 40 años. Pese a todo, los fieles a estas aguas en pleno corazón de las Rías Baixas apuntan que, en este casi medio siglo, su público ha ido mutando y evolucionando hacia un turismo mucho más familiar.