Peregrina 1.700 kilómetros de Francia a Noalla, en Sanxenxo, para visitar a un amigo de la infancia
VEN A GALICIA
Cristophe Gomez conoció de niño a Miguel Vázquez cuando la familia del gallego vivía en Alsacia
04 ago 2026 . Actualizado a las 17:28 h.La distancia geográfica puede ser enorme pero hay vivencias y amigos que no se olvidan jamás. Una de estas amistades para toda la vida es la de Miguel Vázquez, dueño del hotel La Costera, en Noalla, con Cristophe Gomez, francés y propietario de una empresa de la construcción en Sausheim. Miguel y Cristophe fueron compañeros de colegio y de juegos en Riedisheim, en la lejana Alsacia, cerca de la frontera con Suiza y Alemania,. La familia del sanxenxino vivía allí en la emigración como muchos otros gallegos en las décadas finales del siglo XX.
En los últimos años Cristophe visita Noalla con su familia y algunos amigos para pasar un tiempo aquí en verano, pero en esta ocasión fue especial porque decidió hacer el viaje a pie, desde la localidad francesa de Puy de Velay, de donde salió a finales de mayo y con parada en la catedral de Santiago y en Fisterra antes de acabar su periplo en Soutullo, en Noalla.
«Coñeciámonos porque nós viviamos en Francia 14 anos. Cristophe chegou ao piso de abaixo nosa con 9 anos», explica Miguel. Añade: «Disto xa hai aproximadamente 52 anos, e gardamos a amizade desde o colexio, desde a Primaria, as primeiras noivas e moitos anos». Apunta: «Aínda que nós no ano 1982 viñémonos de volta definitiva a Galicia, mantivemos a relación, carteándonos».
Hace unos años, Cristophe decidió visitar a Miguel en Noalla. «Empezou a vir aquí e gustoulle moito as Rías Baixas e agora está traendo varios amigos de el cada ano». Como Galicia le encanta, Cristophe, de 60 años, decidió hacer este verano el Camino Francés, con una de sus puntos de salida más alejados Puy de Velay, donde comenzó este recorrido a finales de mayo. Ante sí, un reto de 1.700 kilómetros.
«Foi unha aposta persoal que fixo», relata Miguel, que como otros muchos que conocen al francés, le hacía un seguimiento de su itinerario a través de las redes sociales. «Tivo momentos moi malos para conseguilo, cunha perna medio coxa, pero el é bastante testán e deulle para diante». «Somos amigos da infancia desde sempre e a relación é boísima, como se fóramos irmáns», concluye el sanxenxino.
El protagonista francés de esta historia explica: «Un día por la noche pensé que tenía que hacer el Camino de Santiago». La experiencia del viaje fue «magnífica». Este peregrino galo manifestó que cuando era más joven jugó al baloncesto en un buen equipo por lo que conoce bastante bien su país natal.
Sin embargo, incide en que buena parte de la ruta del Camino de Santiago en el sur galo fue algo nuevo para él y que también le pareció emocionante, por lo que lo recomienda.
«Este camino supuso unas emociones que no sé de dónde venían, que aparecían en el viaje sin saber por qué. Es indescriptible, solo hay que hacerlo», sostiene.
Sobre Sanxenxo y la familia de Miguel Vázquez, solo tiene elogios «Esta relación con esta familia es directa. Y me encanta Sanxenxo y Noalla. Me enamoré de este sitio, hay algo que me tira para aquí y, además, mi apellido tiene algo de español en la sangre».
Así pues, para Cristophe pocos lugares hay como la recepción que obtiene en Noalla. «Me siento como en casa, no es cruzar una frontera, es como ir a la casa de uno».