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La huella vikinga tras el Camino Inglés: «A la caza de las riquezas del norte gallego»

Patricia Hermida Torrente
Patricia Hermida NARÓN / LA VOZ

VEN A GALICIA

Benjamín Hermida, guía del monasterio de O Couto (Narón) que fue asaltado por vikingos.
Benjamín Hermida, guía del monasterio de O Couto (Narón) que fue asaltado por vikingos. Carlos Carballeira

Libros y fiestas se sumergen en un pasado de invasiones nórdicas, con rutas marítimas que después emplearían los peregrinos cristianos

04 ago 2026 . Actualizado a las 11:17 h.

Soplaban vientos de prosperidad en aquel 968 para el titán vikingo Gunderedo. Conocido como el Rey del Mar, Gunrod o Gudrød para sus paisanos noruegos, este caudillo llegaba de arrasar en el Loira francés. Y puso sus ojos sobre las verdes costas de Galicia: «Los vikingos iban a la caza de las riquezas del norte gallego y especialmente de la ría de Ferrol, que funcionaba como un plácido mar interior con estaño, cobre y alimentos». Así lo explica el técnico en museología, investigador y escritor Benjamín Hermida González, desde el monasterio de O Couto (Narón) donde ejerce de guía. Este cenobio se encuentra en pleno Camino Inglés y con raíces en el siglo IX (aunque su época de máximo esplendor la alcanzó con su incorporación a la Orden de Cluny, en el siglo XII). «Sufrió dos grandes ataques vikingos, en 844 y el de Gunderedo entre 968 y 970», indica Hermida González. Las grandes flotas nórdicas navegaron por las mismas rías y rutas marítimas que después emplearían los peregrinos en los Caminos medievales, trazando unos itinerarios ahora protagonizados por la fe.

A la llamada Jakobsland (Galicia) llegaron en cuatro tandas (844-1066): en la primera desembarcaron en Faro Brigantium, cerca de Clunia (A Coruña), donde los esperaba el ejército de Ramiro I. En las siguientes, asediaron Compostela para tratar de llevarse sus riquezas. En su libro Gudrød, 970. Los drakkar ártabros, Hermida parte de los ataques a la ría de Ferrol «para elaborar una novela histórica en la que narro tanto los asaltos a O Couto como el sufrido por otro monasterio desaparecido en Neda, o las antiguas villas romanas en Mugardos».

«Al más puro estilo Hollywood»

En el caso de O Couto (San Martiño de Xuvia), «siempre digo que debajo de este monasterio hay dos más, el original del siglo IX sufrió la primera invasión de 844 como un ataque pirático total, sin contemplaciones al más puro estilo Hollywood: machacaron todo lo que encontraron, incendiaron y se fueron de una ría defendida con catapultas».

Procedían de Noruega, Dinamarca o Islandia; a lo largo de los siglos aguijonearon sobre la Península Ibérica, rodearon todo el continente hasta llegar a Constantinopla (actual Estambul). Tras la primera incursión vikinga del siglo IX, O Couto sería reconstruido por el duque Argimiro (primo del rey Ramiro I) como monasterio dúplice de monjes y monjas siendo fortificado. La novela Gudrød, 970 se contextualiza en «la llegada de ese caudillo noruego, pariente del rey Harald, con más de 200 naves para intentar hacer de Galicia una Normandía, subiendo por los ríos que son la base de toda civilización». Entre 968 y 970, O Couto funcionaba como cuartel general para San Rosendo (obispo de Mondoñedo, abad y virrey de Galicia que luchó contra estos invasores). Y el libro también muestra «el duelo entre el abad y la abadesa, que pertenecían a familias nobles

Algunas investigaciones apuntan que la derrota de Gunderedo pudo ser ante la península de Bezoucos (Ares y Mugardos) «aunque los noruegos no acepten que la batalla finalizase así ya que después continuaron sus incursiones por Europa».

Como herencia de esa sangre nórdica, esas historias se agazapan en los templos del Camino Inglés o incluso en las fiestas (como la durante años célebre Invasión Vikinga entre Limodre y Redes, de Fene a Ares; o los guiños de todos los mercados medievales como los de Pontedeume o A Coruña). Todo para recordar aquel último gran enfrentamiento entre San Rosendo con 20.000 soldados y Gunderedo con 2.000 hombres en sus drakkars. Muchos peregrinos (especialmente ucranianos, escoceses e irlandeses) quedan hipnotizados por este episodio casi once siglos después.

Sonia Piórek, peregrina polaca en el monasterio de O Couto (Narón)
Sonia Piórek, peregrina polaca en el monasterio de O Couto (Narón) Torrente

Sonia Piórek, peregrina: «Tenía el corazón roto y el Camino me cambió la vida»

Apasionada de Galicia, con fe católica y también enamorada de la historia, viaja por el Camino Inglés (de Ferrol a Santiago) la peregrina polaca Sonia Piórek.

—¿Es la primera vez que hace el Camino Inglés?

—Yo procedo de Breslavia y hace cuatro años ya realicé el Camino Portugués. Estaba muy intrigada con el Camino Inglés que parte de Ferrol, porque es muy corto y se encuentra muy al norte de España. Era un viaje genial para mí, y lo estoy haciendo en un grupo de 29 personas (todas procedentes de Polonia, sobre todo de las ciudades de Wroclaw o Breslavia y Opole, en la región de Silesia). Pero como contaba, hace cuatro años hice el Camino desde Oporto hasta Santiago porque mi intención principal era lograr una nueva vida.

—¿Por qué? ¿Qué le ocurría?

—Vine rezando a Galicia porque tenía el corazón roto debido a una mala relación, así que necesitaba todo esto ¿sabes?. Y dos semanas después de hacer el Camino, cuando regresé a mi país, conseguí un piso nuevo porque una amiga me ofreció un alquiler muy barato. Logré una vivienda en el centro de mi ciudad ¡y muy cerca de mi trabajo! (risas).

—Vamos, que le cambió la vida.

—Me cambió la vida, ¡sí, sí! Yo ahora me siento como una persona nueva, así que ha sido genial para mí.

—Sobre esto hablan muchos peregrinos, sobre el poder transformador del Camino.

—Es que en mi caso ahora tengo intenciones diferentes en el mundo. Pero no es la única razón principal para volver al Camino de Santiago, ahora en un nuevo itinerario. Porque también este viaje supone para mí una reconciliación con mi alma. Además me gusta conocer la historia de los enclaves por los que discurre (como esas raíces en el pasado vikingo). Y por último, en este nuevo viaje por Galicia también me encantaría encontrar a gente nueva, hacer buenos amigos. Así que espero que sea un muy buen momento.

Asalto vikingo celebrado entre Limodre (Fene) y Redes (Ares), en imagen de archivo
Asalto vikingo celebrado entre Limodre (Fene) y Redes (Ares), en imagen de archivo JOSÉ PARDO

Desde Ucrania y Corea, por el poder de la fe y la historia

«Por aquí pasan colombianos, mexicanos, galeses, ucranianos, polacos, tailandeses, coreanos, australianos, argentinos, venezolanos, italianos, portugueses... esos son los principales países de origen de los peregrinos, ¡hasta te sorprendes cuando llega gente de la ría de Ferrol», comentan Benjamín Hermida y María Josefa Rial, guías en el monasterio de San Martín de Xuvia. Precisamente en la sala precapitular de este cenobio naronés se presentará el día 8 de agosto el libro de Hermida, acompañado por el arqueólogo e historiador Andrés Pena Graña.

Todos los seguidores de las rutas jacobeas vienen atraídos por el poder de la fe, pero también de la historia. Porque en el siglo IX llegó al norte de Europa el rumor de que en la tumba del Apóstol Santiago se ocultaban grandiosos tesoros. Con esta meta, los vikingos pusieron rumbo hacia lo que llamaron Jakobsland (Tierra de Santiago)... para que a partir de ahí nacieran miles de crónicas y leyendas.