Johanna, la alemana que peregrinó a Compostela durante 6 meses junto a tres mulas y dos perros

Patricia Calveiro Iglesias
Patricia Calveiro SANTIAGO / LA VOZ

VEN A GALICIA

Johanna Lungwitz, en el Obradoiro con las mulas Sam, Merlin y Totoro; y sus perros Temmi y Tari.
Johanna Lungwitz, en el Obradoiro con las mulas Sam, Merlin y Totoro; y sus perros Temmi y Tari. Sandra Alonso

Realizó el Camino de Santiago para aprender nuevos idiomas y viajar con sus amigos peludos

20 nov 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

El viernes terminaban el Camino de Santiago en la plaza del Obradoiro algo más de 500 peregrinos. Algunos solos, otros en grupo, en bici, caminando, al trote... Johanna Katharina Lungwitz lo hizo junto tres mulas y dos perros. La alemana de 23 años, nacida en Chemnitz, llevaba avanzando a pie hacia Compostela algo más de seis meses. Partió el 11 de mayo y recorrió 3.000 kilómetros hasta la capital gallega. Cuenta que «quería viajar con sus animales y aprender nuevos idiomas, aunque lamentablemente apenas progresé en mi español, porque terminé hablando con casi todos los peregrinos en inglés. No obstante, sí que practiqué mucho el francés cruzando el país», comenta comunicándose —una vez más— en la lengua de Shakespeare.

¿Y por qué viajar junto a estos peculiares acompañantes? Admite que sería más sencillo peregrinar ella sola, pero Temmi y Tari son para ella más que unas simples mascotas: «Son mis amigos y tenían que venir conmigo». Explica que «en raras ocasiones» los albergues admiten perros en sus instalaciones. Y, organizando el viaje, continúa, «supe que algunos días tendría que acampar, por lo que necesitaba llevar conmigo todo el equipo de acampada y la comida para los perros. Las mulas se vinieron también porque soy demasiado perezosa como para cargar con todo eso yo sola». Asegura que encontrar un lugar para que los équidos (Sam, Merlin y Totoro) pasasen la noche no fue el problema, ya que «la mayor parte de los pueblos tienen rincones olvidados donde puedo dejarlos». Lo que solía hacer, relata, era «ir a los albergues a lo largo del día para ducharse y lavar la ropa, pero abandonaba las ciudades al anochecer».

Esta es la primera vez la joven alemana hace el Camino de Santiago, «y la primer vez viajando con mulas», apunta jocosa. Solo una hora después de llegar al Obradoiro, ya retomaba la marcha junto a su troupe, rumbo a Fisterra. Su intención es llegar entre hoy y mañana. Y, a finales de mes, regresar a Alemania con su familia peluda, para buscar trabajo allí y reunir unos ahorros con los que volver a viajar el próximo verano tal y como está haciendo ahora. Actualmente, indica Johanna, no tiene un trabajo fijo y su último empleo fue en una granja especializada en terapias con animales para personas con discapacidades.