Qué ver en Galicia: diez lugares por los que desviarse del Camino Primitivo

REBECA CORDOBÉS

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Cementerio del pueblo abandonado de Soutomerille, en Castroverde.
Cementerio del pueblo abandonado de Soutomerille, en Castroverde. ALBERTO LÓPEZ

El itinerario, que une Oviedo con Santiago siguiendo los pasos de Alfonso II, hace un recorrido por el origen de la ruta xacobea, la historia de Galicia y algunos de los enclaves naturales más bellos de la montaña lucense

04 oct 2022 . Actualizado a las 19:45 h.

 ¿Quién fue la primera persona que peregrinó a Santiago? Responder a esa pregunta es tan complejo que ni los expertos en la materia podrían dar un nombre exacto. En cualquier caso, según la tradición xacobea —aunque sin huellas documentales— fue el rey Alfonso II quien acudió en un primer momento tras la aparición de los restos del apóstol. De ahí que su trayecto desde Oviedo, donde estaba la residencia real en el siglo IX, se conozca como Camino Primitivo. Seguirlo permite hacer un recorrido por el origen de la ruta xacobea, la historia de Galicia y alguno de los enclaves naturales más mágicos de la montaña lucense.

Es uno de los itinerarios más duros a nivel físico debido a que atraviesa buena parte de la cordillera asturiana y la montaña lucense, pero el esfuerzo se ve recompensado el por paisaje y la naturaleza que lo rodean. Permite descubrir parajes de ensueño y un patrimonio histórico que tiene en Lugo su máximo esplendor. La ciudad amurallada es, de hecho, el punto de partida para quienes solo quieren completar los últimos 100 kilómetros de la ruta. sin embargo, lo más recomendable es recorrerla entera y con tiempo para poder hacer paradas o desviarse del sendero, ya que hay tesoros ocultos más allá de las flechas amarillas.

Castillo de A Pobra de Burón

Castillo de A Pobra de Burón.
Castillo de A Pobra de Burón. OSCAR CELA

El Camino Primitivo entra en Galicia a través del Alto do Acevo, un monte erguido 1.100 metros sobre el nivel del mar que pertenece al municipio de A Fonsagrada. Es precisamente poco antes de llegar a su núcleo urbano donde se encuentra la primera bifurcación en la ruta, en la parroquia de Paradanova. Si bien la mayoría de los peregrinos optan por seguir hacia la cabeza de comarca, existe una variante que pasa por la que fue antigua capital municipal: A Pobra de Burón.

Rodeada de naturaleza, esta alternativa permite conocer el encanto paisajístico de la ruta y el patrimonio de la localidad. A Pobra de Burón atesora una importante historia jacobea. Llegó incluso a tener cuatro hospitales para atender peregrinos y los restos del castillo de los condes de Altamira. También muestra un singular callejero que incluye nombres como Fidel Castro, Mao Tse-tung o mariscal Zhúkov.

Seimeira de Vilagocende

Seimeira de Vilagocende, en A Fonsagrada.
Seimeira de Vilagocende, en A Fonsagrada. ALBERTO LÓPEZ

Las montañas lucenses guardan tesoros como el salto de agua más alto de Galicia. Situada en el municipio de A Fonsagrada, la Seimeira —con este nombre se conoce a las cascadas en la zona— de Vilagocende tiene una caída de 54 metros de altura. Refrescarse en la poza que se forma a sus pies, disfrutar de la belleza del enclave o simplemente admirar el espectáculo que ofrece esta joya natural son razones suficientes para desviarse del trazado del Camino. Además, llegar hasta esta fervenza permite descubrir la fauna y flora autóctonas de los bosques de ribera. Y es que el río Porteliña serpentea y salta flaqueado por árboles como los carballos o los pinos.

Fraga da Marronda

El río Eo a su paso por la fraga de A Marronda.
El río Eo a su paso por la fraga de A Marronda. ALBERTO LÓPEZ

Si lo que quieres es descubrir los bosques autóctonos, uno de los mejores ejemplos se encuentra a pocos kilómetros de distancia. La Fraga da Marronda, en Baleira, sirve de hogar para más 170 especies vegetales, como robles, castaños, acebos, avellanos, abedules o arándanos. Pero si hay una que destaque por si singularidad es la haya. Este paraíso natural sirve como límite suroccidental de la especie en Europa y es una de sus principales reservas. Visitar el enclave es también una oportunidad para conocer a sus habitantes, como jabalíes, zorros, lobos, ardillas e incluso halcones peregrinos. Además, atesora dos saltos de agua: Acea da Serra y Pozo da Ferrería.

Ruinas de Soutomerille

 Oculta entre la vegetación se encuentra también la aldea de Soutomerille, en el municipio de Castroverde. Un paraje en el que el verde de la hiedra se entremezcla con el gris de la piedra para crear una atmósfera mágica, a la par que fantasmagórica. Cuatro casas que pertenecieron a familias pudientes, una iglesia prerrománica y un pequeño cementerio dan forma a la población.

Aunque lleva décadas abandonada, sus ruinas son una joya patrimonial debido a la historia que guardan entre sus muros. De hecho, muchos peregrinos medievales dejaron allí sus huellas, en espera de que alguno de los contemporáneos decida desviarse un poco del Camino y visitar una época que quedó congelada en el tiempo.

Muralla de Lugo

La muralla de Lugo es el elemento más representativo de la ciudad.
La muralla de Lugo es el elemento más representativo de la ciudad. ALBERTO LÓPEZ

El abandono de Soutomerille contrasta con la buena conservación de la que goza el monumento más conocido de Lugo. Su muralla es la única de la época romana que conserva todo su perímetro. Lleva 17 siglos en pie y, aunque se construyó con fines defensivos, en la actualidad ofrece un agradable paseo con vistas al casco histórico. Declarada como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, conserva aún 71 de las 85 torres que llegó a tener y cuenta con diez puertas que fueron abiertas en diferentes momentos de su historia. Cada una de ellas es una obra de arte en sí misma y, entre las que más destacan, está la de San Pedro, que sirve de entrada al Camino Primitivo.

Catedral de Lugo

Catedral de Lugo.
Catedral de Lugo. ALBERTO LÓPEZ

Lugo fue también un importante enclave para la Iglesia. Basta con recorrer el casco histórico para encontrar templos, conventos o seminarios de todas las épocas y estilos artísticos. Pero si hay que destacar una, es la catedral. Construida entre el siglo XII y XIII, su mezcla de estilos arquitectónicos suponen todo un viaje por la historia del arte. Del románico de su planta al neoclásico de su fachada, pasado por el gótico de su girola o el barroco del claustro. Además, salvaguarda tesoros como el Santísimo Sacramento, como se conoce a la representación del cáliz y la hostia. De hecho, es el único templo del mundo donde esta imagen puede estar expuesta de forma permanente. Una parada obligada para los peregrinos del Camino Primitivo, que pueden visitar así tres de las principales catedrales del norte peninsular, junto a la de Oviedo y la de Santiago.

Templo de Santalla de Bóveda

Interior del templo tardo romano de Satalla de Bóveda.
Interior del templo tardo romano de Satalla de Bóveda. ALBERTO LÓPEZ

 Sin salir del término municipal de Lugo, hay otro templo digno de una visita. Santalla de Bóveda —o Santa Eulalia de Bóveda— ha sido objetos de constantes investigaciones desde que se descubrió en 1926. Los últimos estudios sitúan su construcción en la era tardorromana, en el siglo IV. Por eso, las principales hipótesis sobre su origen apuntan a que se trataba de un templo pagano de la época romana, posteriormente reconvertido al culto cristiano. Sin embargo, el elemento más famoso del monumento, los frescos que adornan su interior, fueron pintados en el siglo VII, según los últimos estudios. Como este, son muchos los misterios y las incógnitas que rodean el edificio. ¿Te animas a intentar descifrarlos?

El cruceiro más antiguo de Galicia

El cruceiro de Melide durante la restauración a la que fue sometido recientemente.
El cruceiro de Melide durante la restauración a la que fue sometido recientemente.

El Camino Primitivo confluye con el Francés en Melide. Y con cruces de caminos tiene que ver una de las joyas históricas que allí se encuentran. Ni más ni menos que el cruceiro más antiguo de Galicia, según los escritos de Castelao. De estilo gótico, este monumento del siglo XIV da la bienvenida a los peregrinos que llegan por la ruta francesa. ¡No hay excusa para no buscarlo!

 Fuente de Santa Irene

Fuente de Santa Irene.
Fuente de Santa Irene.

El Camino Primitivo, además de ser un paseo por el origen de la ruta xacobea y su historia, es un recorrido por los mitos que la rodean. Ejemplo de ello son los poderes mágicos que se atribuyen a la fuente de Santa Irene, situada en el término municipal de O Pino, a una etapa de la catedral. Según la leyenda, aquella persona que se lave la cara con su agua, gozará de la eterna juventud. ¿Te gustaría comprobarlo? En este caso, ni siquiera hay que desviarse del trazado. Basta con hacer un alto en el camino.

Criaturas mitológicas del Monte Viso

Senda mitológica del Monte Viso, en Santiago.
Senda mitológica del Monte Viso, en Santiago. xoan a. soler

La magia vuelve a estar presente a las puertas de Santiago. El Monte Viso, situado cerca de la entrada del Camino por el Monte do Gozo, fue reconvertido en una especie de parque temático con la construcción de una senda mitológica a finales del 2020. Desde entonces, está habitado por estatuas de criaturas fantásticas propias de tradición oral gallega. De mouros a meigas, pasando por la coca —un dragón— o el propio Breogán, acompañan el paso de los peregrinos que decidan disfrutar desde allí de las vistas de la catedral, que espera su llegada.

Estatua de Alfonso II en Santiago.

¿Quién fue el primer peregrino del Camino de Santiago?

Rebeca Cordobés

Casi 350.000 peregrinos. Es el número de personas que solicitaron la Compostela en el 2019. El récord del Camino de Santiago. Unas cifras que solo pudo frenar la pandemia y que ahora se recuperan en este año Xacobeo piloto. Aunque hoy es habitual ver grupos de personas con mochila, botas y bastones que siguen flechas amarillas, la ruta xacobea no siempre fue tan popular. Se sabe que el fenómeno de la peregrinación a la catedral surgió en la Edad Media, cuando no existía un itinerario definido por mojones y vieiras. Como decía Antonio Machado, el camino se hace al andar. Y fueron los propios peregrinos quienes definieron las rutas a su paso. Pero, ¿quién fue el primero?

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