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El kit del peregrino: qué llevar al Camino de Santiago

Rebeca Cordobés

VEN A GALICIA

Martina Miser

Con la vista puesta en la Semana Santa, los expertos dan consejos sobre la ropa, la mochila y los preparativos

08 abr 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

¿Vas a hacer el Camino de Santiago esta Semana Santa? Las reservas en los albergues, el hecho de que serán las primeras vacaciones sin grandes restricciones y la celebración del Xacobeo auguran que las mareas de peregrinos inundarán todas y cada una de las rutas jacobeas. Con la catedral en mente, la mochila a la espalda y las botas en los pies, quienes parten en busca de vieiras amarillas deben ir preparados. Pero, ¿qué hay que llevar? Los expertos dan sus consejos sobre la ropa, el equipaje y los preparativos. Este es el kit del peregrino.

El calzado: lo básico

 «Es básico elegir bien el calzado», cuenta Dani Keral que, además de bloguero de viajes y peregrino experimentado, trabaja como fisioterapeuta en Santiago. «Aunque estemos en primavera, debe ser impermeable porque la Semana Santa en Galicia es lluviosa», aclara. Lo más recomendable es optar por el calzado de senderismo, ya sean botas, zapatillas o sandalias. Y, dicho sea de paso, en ningún caso se debe estrenar calzado en el Camino.

Desde Pilgrim, una agencia de viajes especializada en el Camino de Santiago, recomiendan las zapatillas de de trekking para la primavera, ya que pesan menos y soportan las lluvias de esta época. Sin embargo, como la previsión meteorológica se parece más a la del otoño, se puede optar por botas. Dani Keral matiza que en ese caso, lo más aconsejable es que sean de caña media o baja para no pasar demasiado calor. En cuanto a las características técnicas, en la guía online para peregrinos Gronze especifican que deben ser «ligeras y resistentes, no demasiado rígidas, de tejido transpirable» y, sobre todo, cómodas.

Unas botas de peregrino abandonadas en la plaza del Obradoiro.
XOÁN A. SOLER

Otro apartado a tener en cuenta para cuidar los pies y evitar las temidas ampollas son los calcetines. «Lo más aconsejable es usar calcetines de trekking, de la talla exacta», explica Dani Keral. Desde Pilgrim recomiendan que sean sin costuras y «levar unhas chanclas, xa que ademais de non pesar moito, son de axuda cando queres descansar os teus pés das botas». En caso de querer aprovechar el fin de etapa para hacer algo de turismo, también se puede añadir unas zapatillas ligeras que, además, serán de gran ayuda si se ha mojado el calzado. En este caso, un truco para secar las botas es llenarlas de papel de periódico arrugado, cuentan en Gronze.

La ropa: el outfit de primavera

Como sucede con el calzado, la ropa se debe adaptar «á estación na que vaias facer o Camiño», señalan desde Pilgrim. Sin embargo, hay una serie de elementos básicos que se deben llevar siempre, aclaran. «La ropa más cómoda es la de senderismo», añade Dani Keral. En cualquier caso, el sistema más adecuado para no pasar frío ni calor es vestirse por capas. Así, lo ideal para esta época del año sería una camiseta transpirable, una sudadera con cremallera que puede llevar o no forro polar y una capa impermeable.

Para los días de frío, se puede optar por una camiseta térmica y añadir un abrigo de fibra, «que da calor mientras caminas», explica el fisioterapeuta. En Pilgrim también optarían por una pieza de abrigo ligera: «ten en conta que non vas enfrontarte a temperaturas extremas, e vas cargar con ela no momento do día no que teñas calor». Al estar en primavera, el famoso cortavientos no es necesario en las rutas que no pasan por zonas de costa. Llevarlo o no depende de lo friolera que sea persona y del azar de la meteorología que, para ser sinceros, parece que esta Semana Santa no seguirá la lógica de las estaciones.

Lo que sí es imprescindible en cualquier época del año es la capa impermeable «para el cuerpo y para la mochila», señala Keral. «Leva un poncho de manga longa para protexerte da chuvia, xa que é algo indispensable. Ponse rápido, cubre até a mochila posta e é lixeiro», recomiendan desde Pilgrim. Una alternativa al poncho, que cuenta con el inconveniente de no cubrir la parte baja de las piernas, «es llevar una chaqueta y unos pantalones impermeables, y un protector impermeable para la mochila», cuentan en Gronze.

En cuanto a la parte de abajo, Dani Keral recomienda un pantalón de senderismo desmontable para adecuarlo a la temperatura. También resultan adecuados los leggins, que se pueden alternar con un pantalón corto si hace demasiado calor.

Un peregrino camina bajo la lluvia con pantalón impermeable, chubasquero y una funda para la mochila.
PACO RODRÍGUEZ

Además, es fundamental llevar gorra, sombrero o un pañuelo, así como utilizar protector solar. «Recuerda que vas a estar expuesto unas 6 o 7 horas al día», comenta el fisioterapeuta. Desde Pilgrim añaden también unas gafas de sol. Sobre el gorro, la braga y los guantes, no deberían ser necesario, pero los expertos aconsejan mirar la predicción meteorológica antes de salir. En cualquier caso, se pueden comprar en cualquiera de los pueblos por los que pasa el Camino.

La mochila: olvidarse de los por si acaso

Más importante que la elección de la ropa es la de la mochila. Dani Keral sabe bien del tema y conoce de cerca los problemas de espalda que puede acarrear llevarla de forma incorrecta. «Lo recomendable es que se enganche bien a zona pélvica para evitar cargar el peso sobre los hombros», explica. En cuanto al tamaño, tanto el compostelano como Pilgrim y Gronze lo dejan claro: hay que evitar que sean demasiado grandes. La capacidad aconsejada va de los 35 a los 40 litros, con un máximo de 50.

Además de la forma de la mochila, el factor clave es el peso. «Aunque vayas a estar una semana, tienes que cargarla como si fueses a viajar tres días e ir haciendo ciclos de lavado», explica. La mayoría de los albergues cuentan ya con lavadoras e incluso secadoras. A la hora de reservar, es algo a tener en cuenta. En cualquier caso, hoy en día hay lavanderías en casi cualquier localidad.

El peso de la mochila no debería exceder el 10% del peso corporal, explican en Gronze. Sin embargo, esto puede suponer un problema para las personas que pesen poco. ¿Si pesas 50 kilos solo puedes llevar una carga de 5 kilos? «No hay que seguirlo a rajatabla, es una referencia», explica Dani Keral. Aunque se puede sobrepasar un poco el límite si resulta inevitable, recomienda ceñirse a lo básico. «Hay que prescindir de los por si acaso», sentencia.                                                 

Un peregrino con la mochila a la espalda en Santiago.
XOAN A. SOLER

Entonces, ¿qué equipaje llevar? «As cousas que hai que levar na mochila para o Camiño de Santiago varían lixeiramente dependendo sobre todo dun factor: a época do ano», matizan desde Pilgrim. «Ademáis do que levas posto, podes levar un pantalón extra, un poncho impermeable ou un chubasqueiro que sexa lixeiro para que poidas usalo cando chova, 2 ou 3 camisetas deportivas, un xersei, cambios de roupa interior e de calcetíns sen costuras».

Además de ropa debe quedar espacio para una toalla, mejor si es de microfibra, y unas chanclas, ya que son necesarias para ducharse en los albergues. Al material de aseo hay que añadir un protector solar. En cualquier caso, si cargar con el equipaje supone un problema, siempre se puede solicitar alguno de los servicios de transporte de mochilas, como el habitado por Correos. Es este caso, basta con llevar una más pequeña con lo básico para cada etapa.

Botiquín, agua y vaselina: los imprescindibles

Pero, ¿qué material es básico? Uno de los imprescindibles es la vaselina para los pies, que se deben untar cada mañana antes de poner los calcetines para evitar que salgan ampollas. «Las personas que sudan mucho deberían repetir esto varias veces a lo largo de la etapa», añade Keral.

También se debe llevar un botiquín con lo básico. «Un kit anti ampollas y analgésicos», resume Keral. Si salen ampollas, será necesaria una aguja hipodérmica para pincharlas, un antiséptico (como el alcohol) para desinfectar y, si fuera necesario, un adhesivo ancho para tapar la herida. «No estoy nada a favor de dejar un hilo para que la ampolla vaya drenando», señala el fisioterapeuta, que considera que si la lesión impide caminar, es mejor dejar un día de descanso y continuar después. A estos básicos se pueden añadir tiritas, gasas y esparadrapo. Si fuera necesario alguna otra cosa, en todas las etapas hay farmacias donde comprar.

Es recomendable llevar sandalias para descansar los pies y algo de fruta para comer durante la etapa.
Sandra Alonso

Por supuesto, puede faltar el agua. «Una cantimplora de un litro y medio o dos es lo ideal porque se puede ir rellenando. Menos cantidad es poco, ya que debemos mantenernos bien hidratados, y más sería un peso excesivo», matiza Keral. Además, es aconsejable llevar algo de comida que ocupe poco y aporte energía. «E entre os teus indispensables, leva contigo unha bolsa extra para recoller o teu lixo e calquera desperdicio!», añaden en Pilgrim.

Accesorios: ¿Debo llevar bastón? ¿Y saco de dormir?

Una vez la mochila está cargada con lo imprescindible, se puede añadir algún accesorio complementario. Desde Gronze dan ideas como una linterna, una navaja o una batería externa para el móvil.

Sobre la necesidad de llevar saco de dormir, desde Pilgrim aclaran que «en moitísimos aloxamentos facilitaranche sabas». Para evitar cargar con él, basta con planificar dónde se va a dormir cada noche. En cualquier caso, si se opta por llevarlo, ya sea por tener una capa contra el frío como por el tipo de alojamiento, es mejor optar por uno «ultraligero y ultracompacto», explican en Gronze.

Los albergues públicos cuentan con ropa de cama desechable.
JOSE PARDO

Otra de las dudas que se puede plantear un peregrino es si hay que llevar bastones. «Axudan ao equilibrio e a repartir o peso», señalan desde Pilgrim, pero «no son necesarios», aclara Dani Keral. «Son útiles en casos concretos, como para las personas que tienen lesiones de rodilla. Es una articulación que sufre mucho cuando se camina cuesta abajo», matiza.

La clave está en la preparación

El tema de las dolencias físicas es otro de los factores a tener en cuenta antes de echarse a andar. «El Camino de Santiago suele sacar a la luz lesiones que no sabíamos que teníamos», explica el fisioterapeuta. Por eso, las personas que no están acostumbradas a hacer ejercicio deben prepararse con un par de semanas de antelación «para saber cuál es su condición física y para habituar al cuerpo».

La preparación es clave para prevenir problemas físicos que impidan completar el Camino, asegura. Lo ideal es ir incrementando las distancias y añadir caminatas con cuestas. En el caso de las personas mayores, este paso es fundamental, puesto que pueden tener más problemas si hay un sobreesfuerzo. En el caso de los niños, admite que no se cansan rápido, pero tampoco controlan sus fuerzas, por lo que es conveniente vigilar que no quemen toda la energía en al principio de la etapa.

Otro de los consejos que aportan los expertos es dejar un día de margen por si fuera necesario recuperarse de alguna lesión. Hay que recordar que, aunque el objetivo es llegar a Santiago, forzarse demasiado puede suponer tener que abandonar. Por eso, pese a que es necesaria un planificación mínima, cada persona puede seguir su propio ritmo. «Pocas sensaciones son tan placenteras como dejar que sea el mismo Camino y nuestras circunstancias las que nos marquen los hechos y el ritmo», reflexionan en Gronze. Por eso, el consejo en el que coinciden todos los peregrinos es tratar de disfrutar de la experiencia. Bo Camiño!