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El enólogo comienza a pasar consulta en las bodegas centenarias de Vilachá

Luis Díaz
LUIS DÍAZ MONFORTE / LA VOZ

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Una cosechera sirve vino con una jarra de Gundivós en una bodega del conjunto etnográfico
Una cosechera sirve vino con una jarra de Gundivós en una bodega del conjunto etnográfico ROI FERNÁNDEZ

La feria más tradicional de la Ribeira Sacra pide por vez primera analíticas del vino a los cosecheros

25 mar 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

La Feira do Viño de Vilachá de Salvadur no es una más de las que se celebran en la Ribeira Sacra. Aquí no existe el agobio del interior de las grandes carpas, ni la rutina de las casetas fabricadas en serie. El conjunto de bodegas centenarias que abren los cosecheros de esa parroquia de A Pobra do Bollón coincidiendo con la feria marca las diferencias. No solo el entorno es único: algunos de esos vinos caseros también merecen ser probados. A otros, más de los que serían aconsejables, se les perdonan los pecados aunque sea a duras penas por la magia del lugar. La organización quiere cambiar esa rutina en la próxima edición, que será la número 29. Por vez primera, los vinos sin denominación de origen deberán pasar la prueba del algodón.

Tras dos años en blanco por culpa de la pandemia, la Feira do Viño de Vilachá regresará los días 7 y 8 de mayo con un nuevo formato que pretende ser un primer paso con vistas a su relanzamiento. Entre las viejas bodegas donde de comercializan tradicionalmente los vinos de cosechero, se instalarán puestos de bodegas pertenecientes a Ribeira Sacra que tienen viñedos o compran uva en la ribera de Vilachá. El vino casero no perderá su lugar, pero esta vez bajo ciertas reglas. Con el fin de garantizar su calidad, deberá ser catado y analizado previamente en un laboratorio enológico.

La organización no va a privar de abrir sus bodegas cuando se celebre la feria a los cosecheros de Vilachá que prefieran no someter sus vinos a ninguna prueba. A la entrada de los lagares de los que acepten habrá, en todo caso, alguna indicación que informe a los visitantes de que el vino cumple unos parámetros de calidad. «Queremos mellorar a feira mantendo a súa esencia. Están xurdindo proxectos moi interesantes na nosa ribeira que queremos visibilizar», apunta el alcalde de A Pobra do Brollón, José Luis Maceda.

Bodegas confirmadas

En la feria estarán presentes las dos bodegas de la parroquia de Vilachá de Salvadur que están en Ribeira Sacra, las de Purificación Díaz Ferreiro (Val do Frade) y Antonio Anglada (Acivro), esta última localizada en Trasmonte. También participará el joven de A Pobra do Brollón Aitor Rodríguez, que trabaja sus viñedos en la ribera de Eivedo y elabora sus vinos dentro de la denominación de origen en las instalaciones de la bodega de Quiroga Terrazas de Outeiro. El listado de bodegas profesionales se completa con Abadía da Cova, Adega Vella y Ciudaseis, además de los vinos de Adega Sernande, que en este caso elabora fuera de denominación.

«A feira de Vilachá celébrase nun sitio precioso, pero hai que darlle valor tamén aos seus viños. Teñen un montón de posibilidades e hai que explotalos», dice Jorge Feijoo, de Adega Vella, ubicada en Abeleda. En el 2020 se hizo con dos hectáreas de viñedo en el Val do Frade —una de las tres riberas de Vilachá— que antes eran propiedad de José Aira. Ya jubilado, Aira fue uno de los bodegueros más premiados de la denominación de origen con su marca San Mamede. Adega Vella elabora ahora con uvas de esos viñedos el vino A Rosa do Frade.

El cambio de formato que se pondrá en práctica este año en Quiroga, la otra feria de cosechero de la Ribeira Sacra, y la elevada edad de los productores de Vilachá están detrás del giro que se quiere dar a esta última cita vitícola, que se desarrolla en un conjunto incluido en el paisaje cultural de la Ribeira Sacra. «Os colleiteiros son os que manteñen a ribeira e os hai que tamén teñen moi bo viño. Non se trata de rachar co que sempre foi a feira, senón de darlle un pouco máis de caché», señala Antonio Anglada, de Adegas Salvadur.