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Alojarse en carromatos zíngaros en Barreiros, lo último en «glamping»

RAMÓN GONZÁLEZ REY BARREIROS / LA VOZ

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Hechos artesanalmente, tienen especial demanda entre juventud y amantes del surf

12 sep 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Se dice que el cámping, al menos tal y como lo conocemos hoy, se remonta unos 120 años atrás. Sin embargo, no hay forma de vida más natural ni primitiva para el ser humano que la migración, o el nomadismo. Ningún otro pueblo del planeta ha mantenido esa identidad nómada -como si no hubiese ocurrido la revolución del Neolítico- que el zíngaro, que llegó a Occidente desde la India en el siglo X. Esa sensación de libertad -que en ocasiones ha costado cara a quienes la practican- y de viajar en el tiempo es la que pretenden transmitir los carromatos del cámping Gaivota, en Barreiros.

Es una vuelta de tuerca más en el concepto de glamping, o cámping con glamour. Los alojamientos, a modo de caravanas móviles hechas artesanalmente, remiten a los antiguos carromatos en los que los zíngaros se desplazaban por el globo. «A ambientación é similar», expone Celso Dourado, que diseñó y construyó el premiado cámping Gaivota, un emplazamiento original por su arquitectura y pionero, pues fue inaugurado frente al litoral barreirense hace 33 años.

El empresario indica que los carromatos tienen un alto nivel de confort, aunque algunos «veñen equipados só para durmir, mentres que outros teñen nevera e unha área para cociñar». Se trata de una alternativa que gusta especialmente «á xente nova, e tamén a surfistas, porque dentro teñen espazo suficiente para poder gardar as táboas de surf».

La oferta del cámping barreirense incluye un total de cinco carromatos zíngaros, de los que tres son de dos plazas y otros dos permiten alojarse a cuatro personas. Dourado constata que «o turismo de tenda consolídase cada vez máis» y destaca «o encanto» de estos singulares alojamientos.

Puede que algunos no asocien todavía A Mariña y la práctica del surf, pero Dourado cuenta una pequeña anécdota que revela que la comarca siempre ha tenido potencial surfero.

«A finais dos 80, recén aberto o cámping, o primeiro cliente foi de Nova Zelanda. Eu preguntábame que facía aquí. Díxome que estaba a percorrer o norte de Galicia á procura de ondas cando nós non sabiamos case nada de surf», relata.

Hoy, «o surf na Mariña está en voga e ano tras ano notamos unha gran demanda», apunta el empresario, que ofrece un dato: solo en las inmediaciones de A Gaivota, en un lugar privilegiado para esta disciplina, hay tres escuelas de este deporte.

«A Mariña era a descoñecida»

Las más de tres décadas en el sector permiten a Dourado hablar con conocimiento de causa sobre el turismo. ¿Está en auge A Mariña como geodestino? El empresario cree que sí, y que era cuestión de tiempo. «A nosa bisbarra era a gran descoñecida», explica. «Lembro cando moitos pensaban que a costa da provincia de Lugo non tiña praia, era todo cantil», recuerda.

Dourado atribuye el tirón de la comarca «a que As Catedrais nos puxo no mapa. Temos moito potencial, pero penso que ese fenómeno foi chave», argumenta.

El 2020 fue, a causa de la pandemia, un año nefasto a sector turístico. Dada la importancia de los clientes foráneos entre la clientela del Gaivota, Dourado temía un 2021 difícil, «pero non lembro encher como esta vez o cámping a principios de xullo». El público español suplió al extranjero en un verano «dos mellores que recordo».