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El verano en las capitales turísticas de Galicia: largas colas, sin sitio para aparcar y lleno hotelero

marcos gago / Iván Caride, S. L. SANXENXO / LA VOZ

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ADRIÁN BAÚLDE

«Estamos completos y más sitio que hubiese», asegura un hostelero de Sanxenxo

01 sep 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Sanxenxo funcionó como un imán para el turismo nacional este verano, revalidando cifras muy semejantes a las anteriores a la pandemia en el ámbito hotelero y superándolas incluso en el sector de las viviendas de uso turístico. Solo había que darse una vuelta por el paseo marítimo de Silgar o por las terrazas en Sanxenxo o Portonovo para hacerse una idea de la gran afluencia de personas de fuera. También servía para tomar el pulso turístico conducir o intentar aparcar. Tomen un dato. A las diez de la mañana todos los párkings disuasorios solían estar llenos en ambas localidades. En cuanto a conducir, se llegaba antes desde Pontevedra a A Coruña que se atravesaba la PO-308 desde la ciudad del Lérez a la capital turística en hora punta.

El Consorcio de Empresarios Turísticos de Sanxenxo (CETS), que agrupa a hoteles, apartamentos turísticos y cámpings, señala que en julio la ocupación hotelera estuvo en el 75 % y en agosto en el 87 %. Son datos excelentes para un verano con pandemia, pero desde el CETS inciden en la espectacular recuperación del número de visitantes, que subió en veinte puntos en Sanxenxo agosto con respecto al mismo mes del año pasado. De hecho son cifras muy semejantes a las de la última temporada sin pandemia. En el 2019 en Sanxenxo la ocupación hotelera estuvo en el 90 %. El presidente del CETS, Alfonso Martínez, hizo el siguiente balance: «Es un verano mejor de lo esperado, las expectativas eran altas, pero se han superado». Para septiembre, sobre todo la primera quincena, el nivel de reservas está en el 60 %.

En el ámbito de las viviendas de uso turístico, los resultados fueron incluso mejores que antes de la pandemia. La presidenta de la asociación Aviturga, Dulcinea Aguín, incidió: «La ocupación en Sanxenxo de las viviendas turísticas es del 100 %, estamos completos y más sitio que hubiese». En Sanxenxo hay más de dos mil alojamientos de esta clase y Aguín apunta que están teniendo que derivar a clientes a otros municipios próximos. Las opciones para septiembre son también «muy buenas», sobre todo para la primera quincena.

Es posible evaluar el impacto de Sanxenxo entre los destinos turísticos principales de España atendiendo a los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). Su último informe publicado, sobre los datos de julio, sitúa a Sanxenxo como principal destino del norte de España en número de pernoctaciones de turistas nacionales, solo superado por Barcelona y Salou. Sanxenxo se quedó muy cerca incluso de ganarle a Valencia en las pernoctas de españoles.

Colas ante la catedral y ocupación hotelera desbordada

La gaita suena acompañando los pasos de los miles de personas que la Praza do Obradoiro acoge cada hora. Entre sus visitantes se escuchan acentos ingleses, franceses, portugueses e incluso italianos, aunque por las calles pasan, sobre todo, turistas españoles. Marisa García y su pareja son de Cádiz y llevan en Galicia desde el sábado. «Por lo general, el turismo es más nacional. Nosotros nos quedaremos unos días aquí y luego iremos a las Cíes», comentan. Además, coincidiendo con el final del verano y la bajada de incidencia del covid, los hoteles acusan casi un lleno absoluto y las tiendas de recuerdos acumulan colas de quienes deciden guardar un recuerdo de Compostela.

PACO RODRÍGUEZ

El ruido de los flecos de las obras de restauración de la catedral a su paso por la rúa Fonseca molesta a más de un turista, pero para la gran mayoría no supone una razón para truncar sus ganas de conocer la ciudad.

Es mediodía y se reproduce otra estampa típica del verano: las filas para entrar en la catedral por Praterías parecen no tener final, y ocupan incluso la mitad de la praza da Quintana como reminiscencias de un pasado sin pandemia. Muchos observan maravillados la restauración de la basílica mientras discuten qué zona visitarán después. Enrique Sánchez y Andrea Rosado son dos peregrinos que llegaron ayer al Obradoiro: «Venimos muy contentos, estuvimos cantando todo el rato. Hay mucho ambiente. Es un placer conocer tanta gente de tantos países y llegar a Santiago con esta alegría. Menos mal que el covid da un respiro. Ahora iremos a descansar».

Con motivo de la alta afluencia de gente, la policía moviliza equipos que se apostan en los alrededores del centro histórico para garantizar la seguridad. En las inmediaciones de la zona monumental, las rúas do Franco, Nova y do Vilar acusan una alta afluencia de turistas que tratan de encontrar un hueco donde refrescarse o degustar algún manjar gallego. Soraida Aguilar y Juan Carlos González llegaron a Santiago aprovechando el buen tiempo: «Nos lo hemos pasado genial caminando. Ahora lo que queremos es tomar algo descansando y comernos una buena mariscada», confiesan entre risas.

La mayoría de los turistas llegan con los alojamientos ya reservados. Albergues, hoteles y apartamentos vacacionales son las opciones más demandas. «Venimos con la reserva hecha. Queremos entrar en la catedral, pero esperaremos a que la cola se disipe un poco», afirma Ana Laosa. En la Alameda, Valle-Inclán no se sienta solo. Los mismos que lo acompañan también se adelantan para descubrir uno de los bancos más mágicos de Compostela.

El turismo nacional sostiene al sector este verano con el 90 % de las reservas

Manuel Varela

A Francisco le salvó el verano el turismo nacional. «De marzo a julio suelen llegar los extranjeros, pero este año nada», recuerda. Entraron a partir de entonces asturianos, madrileños y más visitantes llegados de otros puntos del país que se hospedaron en su apartamento de Fisterra, donde el tirón turístico es «brutal» desde hace años. «Hubo que rechazar llamadas porque estaba todo reservado», reconoce, y seguirá siendo así hasta mediados de septiembre, cuando debería llegar un turismo internacional que tampoco se espera para el final del verano. Los alojamientos gallegos batieron su récord de huéspedes nacionales en un mes de julio a pesar de la pandemia y las restricciones de aforo: 620.103 personas, de las que 545.735 eran residentes en España. Es decir, solo uno de cada diez turistas fueron extranjeros.

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