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El turismo devuelve a los concellos a su límite

m.varela / m. torres / m. cuadrado / b. costa / a. cuba / f. ulloa REDACCIÓN / LA VOZ

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Las terrazas de la hostelería local están hasta arriba, como cada verano
Las terrazas de la hostelería local están hasta arriba, como cada verano JOSE PARDO

El número de visitantes nacionales se dispara en el segundo verano de pandemia y lleva a muchos municipios a sufrir problemas de abastecimiento de agua o plazas de aparcamiento

22 ago 2021 . Actualizado a las 22:44 h.

Los vecinos de la ría de Aldán se han acostumbrado en los últimos años a convivir cada tarde con el ruido de centenares de coches atrapados en sus serpenteantes calles tras un día de playa. Lo mismo en otros puntos de la costa, como las autovías de O Salnés y O Barbanza. En Barreiros, los residentes han dejado de llenar sus piscinas o regar los jardines para garantizar el suministro de agua. Muchos concellos turísticos hablan de este verano, el segundo de la pandemia, como una temporada sin precedentes, con cifras de visitantes nacionales récord que han permitido insuflar oxigeno a una hostelería ahogada e, incluso, a los loteros que venden décimos de Navidad con el termómetro superando los 30 grados.

La otra cara de este turismo masivo es la saturación que sufren los municipios, que en ocasiones llegan a triplicar su población, según estiman los propios consistorios. En Sanxenxo, donde en el agosto del 2019 llegaron a registrarse 60.000 visitantes, una de cada dos personas que recorrieron sus calles el pasado fin de semana habían llegado de otro municipio, tal y como recogen los datos del Instituto Nacional de Estadística a partir del seguimiento de los teléfonos móviles de la población. La historia se repite en la mayoría de territorios de la costa e incluso en partes del interior.

Los municipios turísticos idean cada verano planes específicos para incrementar la frecuencia en la recogida de basura y limpieza de las calles o para ampliar los dispositivos de seguridad en previsión del incremento de su población. Solo en junio, último mes con datos en el INE, se hospedaron 324.000 personas en hoteles, apartamentos turísticos o cámpings.

La saturación se percibe también en el uso de telefonía móvil. Según la información facilitada por R, las antenas de los operadores registran un incremento del tráfico móvil en determinadas zonas de costa o turísticas, mientras este desciende en las ciudades.

Pese a los «leirapárkings» los conductores copan las zonas peatonales
Pese a los «leirapárkings» los conductores copan las zonas peatonales XOAN CARLOS GIL

Cien multas al día durante el verano por los aparcamientos «salvajes» en Cangas

Mónica Torres

Cangas es uno de los municipios de costa que afronta la superpoblación de un verano de récord y, con el número de residentes estivales aún en ascenso, se mete de lleno en la celebración de sus fiestas religiosas más importantes, que son las del Cristo. El pueblo tenía sed de turismo para poder comenzar a recuperarse de la pandemia, pero se ahoga por el exceso de vehículos particulares que invaden zonas peatonales o espacios Red Natura. «En Barra hay una avalancha, este año hay muchísimos extranjeros que vienen solo a conocerla y pasar el día. Todos los fines de semana hay que llamar a la policía porque la carretera se colapsa», explica Esperanza Veiga. Es la presidenta de la asociación de vecinos de Viñó, lugar de la parroquia de Hío donde más padecen los históricos problemas de tráfico que arrastra la villa en los accesos a las playas.

«La gente llora los tres euros que vale un leirapárking durante todo el día y aparcan en la carretera y en las sendas peatonales. El domingo hubo que cortar el acceso porque el bloqueo afectaba a dos ambulancias que se hacían paso».

La Policía Local advirtió a principios de verano que iba a incrementar la fiscalización en los entornos de las playas, pero los conductores prefieren jugársela. Los fines de semana imponen más de cien sanciones, de entre 80 y 200 euros, pero ni así consiguen que se respeten las zonas de aparcamiento. El gobierno local busca en el plan de movilidad sostenible (PEMUS), alternativas. «Non queremos nin podemos asumir 100.000 coches pero si queremos que veña o turismo, así que trataremos de mellorar o transporte público», indica la alcaldesa, Victoria Portas a la vez que aplaude el uso de servicios como el barco para cruzar desde Vigo.

Las quejas se centran en la falta de aparcamiento, en las retenciones en los viales de acceso a casi la totalidad de los 28 arenales que salpican la costa de la villa y en la basura. El Concello, apunta la concejal de Turismo Aurora Prieto, ha reforzado el servicio de limpieza de playas y calles, contratando incluso una empresa externa ahora para afrontar el volumen de vecinos. La Policía Local y la Guardia Civil también reforzarán el servicio a partir de esta semana tras un botellón con incidentes que se registró el pasado sábado.

LOS DATOS DEL CONCELLO

Población censada: 25.582

Población estimada en verano: 75.000

Pepa Losada

«Moita xente con segunda residencia en Foz alonga as vacacións, xa desde maio»

María Cuadrado

Foz experimenta un subidón cada verano y el triplicar su población, principalmente en julio y agosto, le obliga a tener un plan B. Los focenses saben que hay que madrugar para no ser el número 40 en la pescadería, que circular en coche por el centro es perder el tiempo y que a determinadas horas hay que estar atentos para coger mesa libre en algunas terrazas, sobre todo en la fachada marítima. Debido a la gran tradición de Foz como villa de veraneo de A Mariña lucense, en el Concello funciona desde hace años el Plan Verán como un salvavidas para navegar el gran cambio en la temporada estival. Más de 180.000 euros ha destinado este año el Ayuntamiento —con un presupuesto que ronda los ocho millones— solo para playas. Ahí se incluye limpieza, mantenimiento, salvamento... Así lo confirma el alcalde Francisco Cajoto, quien reconoce que, además de dar un buen servicio en los arenales, el Concello afronta el reto diario de la recogida de basura —en algunos momentos y puntos concretos puede ser más de una vez al día—, la limpieza y el aseo urbano, el control de tráfico... «Hai que agradecerlles a moitos traballadores municipais que non collan vacacións durante o verán. A implicación de todos é fundamental para que o Concello funcione. A todo iso hai que sumarlle a programación cultural e as montaxes». ¿Y hay problemas con los servicios? «O subministro de auga sofre un estrés estes meses, pero temos suficiente capacidade e non hai cortes. A verdade é que, pese a toda a presión que existe, non tivemos incidencias importantes. No caso do lixo hai que redobrar esforzos porque o incremento de poboación non é só na vila, senón en todo o municipio».

En base a consumos de agua o de telefonía, entre otros, en el Ayuntamiento saben que triplican la población y que es una tendencia al alza. Además, desde el confinamiento ha ganado empadronados. Su notable número de segundas residencias y de viviendas de uso turístico —las VUT rondan las 360— propician que las estancias vacacionales sean cada vez más prolongadas, sobre todo cuando acaba el colegio, para jubilados, para quien teletrabaja... «Ao ter segunda residencia, cada vez máis xente alonga as vacacións, xa desde maio e ata pasado setembro», sostiene.

LOS DATOS DEL CONCELLO

Población censada: 10.168

Población estimada en verano: +28.000

Retenciones para salir de A Illa
Retenciones para salir de A Illa MONICA IRAGO

El puente se convierte en un embudo cada verano en A Illa

Bea Costa 

A Illa se ha convertido en la particular Meca de las Rías Baixas. La peculiaridad de su paisaje atrae a miles de personas cada verano, tantas que el puente que une este municipio al continente (Vilanova) se colapsa. Según la Memoria de Tráfico de la Xunta, en agosto del 2020 circularon por él 12.545 vehículos al día, lo cual representa el doble de la media anual. Teniendo en cuenta que este concello no llega a los cinco mil habitantes y que su casco urbano es de solo 2,5 kilómetros cuadrados es fácil imaginarse los problemas que provoca semejante masificación. El más evidente es el del tráfico, que se traduce en una circulación densa durante todo el día y atascos, que pueden ser kilométricos, a las horas punta de entrada y salida de las playas. Fuera del asfalto, los turismos y las autocaravanas son el enemigo a batir cuando aparcan en lugares prohibidos e invaden zonas de valor natural. Hay vecinos que se confiesan hartos de estas multitudes, sobre todo los de más edad, pues hasta hace tres décadas —cuando solo se podía llegar a la isla en barco— era raro ver por el pueblo un rostro desconocido. La modernidad tiene un coste: A Illa ha perdido parte de su esencia y su encanto, pero ha ganado en movilidad y en oportunidades de negocio, especialmente en el sector turístico. Cada año hay más chiringuitos a pie de playa y el mercado inmobiliario está por las nubes. En un municipio donde apenas hay hoteles, lo que impera es el alquiler vacacional y la segunda residencia y, para agosto, resulta casi imposible encontrar un piso libre, aunque sea pagando 1.500 euros por la quincena.

El alcalde, Carlos Iglesias, reconoce que el municipio no está dimensionado para recibir una avalancha humana que, en fines de semana de julio y agosto, llega a triplicar a la población censada. Los operarios municipales se esmeran en vigilar que los colectores del alcantarillado no se atasquen, el consumo de agua potable se dispara —aunque no está habiendo problemas de suministro— y en el centro de salud capean el temporal con uno de sus tres médicos de vacaciones. El Concello ha diseñado un plan de movilidad sostenible con el fin de mitigar el impacto de los coches en el pueblo, pero puente no hay más que uno y es paso obligado. En verano se convierte en un embudo y los isleños están hartos de hacer cola para entrar y salir por carretera, pero, pese a todo, A Illa sigue siendo «hospitalaria», dice el alcalde.

LOS DATOS DEL CONCELLO

Población censada: 4.931

Población estimada en verano: 15.000

Las terrazas de la hostelería local están hasta arriba, como cada verano
Las terrazas de la hostelería local están hasta arriba, como cada verano JOSE PARDO

«Cuando empiece a haber sitios para aparcar en Cedeira es que se acabó el verano»

A. Cuba

En la plaza de A Marieta, que debe su nombre a una funambulista italiana que acudía a Cedeira en los años 20 del siglo pasado, se arremolinan los clientes para entrar al mesón que regenta María Emérita Vega, Meri. «Hay muchísima, muchísima gente, no sé si es más que otros años, pero con los límites de aforo y sin barra siempre hay alguien esperando», comenta esta hostelera. «Cuando empiece a haber sitios para aparcar es que se acabó el verano», sentencia. De momento, encontrar una plaza es una quimera y los estacionamientos disuasorios habilitados por el Concello resultan insuficientes. El aparcamiento es el principal problema del verano en Cedeira, donde la población se multiplica por más de dos, según las estimaciones del Concello a partir de los datos de consumo de agua y recogida de la basura. «Censados temos 6.814, outra cousa é a xente que vive aquí», precisa el alcalde, Pablo Moreda. El suministro de agua no se resiente, «entre outras razóns porque hai moitas traídas particulares», indica, y las mejoras en la red de saneamiento evitan que la estación de bombeo se desborde, como solía ocurrir los días de lluvia estival. Este verano ha llovido, y hasta se improvisó «la fiesta de la camiseta mojada», como cuenta Meri, cuando unas nubes negras y veloces taparon el sol y «empezó a caer agua, con la terraza llena de gente esperando por los chipirones».

El mayor quebradero de cabeza de la Policía Local lo genera el tráfico, con diez accidentes en dos semanas. También ha habido alguna queja por la basura acumulada en los contenedores y por los malos olores que genera. Y en las colas de los supermercados se oyen suspiros. «Estamos a tope», resume una cajera veterana.

LOS DATOS DEL CONCELLO

Población censada: 6.814

Población estimada en verano: 15.000

Santi M. Amil

«Cada vez hay más gente que aprecia todo lo que ofrecemos en el interior»

F. Ulloa

La emigración es un fenómeno relevante en el territorio ourensano y consecuencia de esta realidad es la transformación de muchas localidades cuando llega el verano y el retorno vacacional. O Carballiño es un ejemplo emblemático. Sus calles se llenan con mil acentos —mexicano, francés, alemán, panameño son los que más suenan este verano—, y también lo hacen sus tiendas. El comercio es uno de los grandes beneficiados de ese retorno porque de él se surten despensas y neveras de pisos adquiridos con los ahorros de la emigración y que ahora vuelven a subir sus persianas. El Concello de O Carballiño tiene automatizados los procesos para asumir la mayor demanda de servicios. Muchos se duplican. «Principalmente incrementamos la frecuencia de recogida de basuras, el servicio de limpieza viaria y reforzamos la presencia en la calle de la Policía Local», explica Diego Fernández, portavoz del gobierno local. Pero este año les ha sorprendido. O Carballiño está viviendo una demanda turística más intensa de lo habitual. Aunque en los últimos años prepandémicos ya se notaba un incremento sostenido en la cifra de visitantes, este está siendo excepcional. Se nota en las calles, pero principalmente en establecimientos hoteleros y restaurantes, donde el lleno es prácticamente total.

«Estamos muy contentos por el sector. La ocupación está por encima del 90%, y prácticamente ningún establecimiento bajó este mes del 80 %», asegura el concejal de Turismo, Manuel Dacal. Cataluña, País Vasco, Alicante o Andalucía son las procedencias más habituales en lo que va de verano. «Cada vez hay más gente que aprecia los atractivos que podemos ofrecer en el interior», continúa Dacal.

LOS DATOS DEL CONCELLO

Población censada: 14.089

Población estimada en verano: 28.000